«Estás muy alerta pero si ellos no ponen de su parte no hay nada que hacer»

ELENA | MADRE DE JOVEN CON ANOREXIA

Laura (nombre ficticio) cayó en las redes de la anorexia en su primer año de universidad

María Félez
MARÍA FÉLEZCalahorra

Fue en segundo de Bachillerato cuando Laura cogió algunos kilos más de los habituales. Su madre se lo achaca a los nervios de los exámenes, la Selectividad. Ahí llegaron quizás los primeros síntomas. «Sus amigos se fueron a pasar unos días a la playa y ella no quiso ir, pensé que se habrían enfadado por algo», comenta Elena (nombre ficticio).

Ese verano lo dedicó a hacer mucho deporte, la excusa: no sabría si tendría tiempo de hacerlo en su primer año de universidad. «Entonces nada nos pareció raro; es después cuando te das cuenta de que ese fue el principio de la enfermedad», comenta.

Laura se fue a vivir a una ciudad grande y no tenía previsto volver a casa hasta Navidad. Elena no sabe cuánto pesaba cuando se fue. «En mi casa ni siquiera había peso hasta ese verano», dice, pero recuerda a la perfección el peso hasta el que había llegado cuando fueron a buscarla días antes de Navidad.

«Me asusté cuando la vi pero no le dije nada. Al día siguiente hablé con una amiga psicóloga, que fue la que nos echó una mano hasta empezar a salir de esa espiral», recuerda Elena.

«Al principio teníamos que estar muy pendientes porque en cualquier momento te la quería jugar, hasta que ella misma se dio cuenta de que si no ponía de su parte no había anda que hacer», comenta. Su duda siempre es la misma. «Te preguntas todos los días si pudiste hacer o decir algo para provocar toda esta situación», dice con crudeza.

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