De Alemania a Lyon

Mario Gómez, con su hermana, ante el Neues Rathaus de Hannover :: l.r.

Mario Gómez Riojano en Hannover

JAVIER ARMAS/J.A.G.

El albeldense Mario Gómez, nacido en 1990, se formó en el Colegio Santa María Marianistas hasta el Bachillerato. Luego fue al IES Cosme García para cursar un grado superior de Instalaciones Electrotécnicas. Un buen día de 2014 recibió una carta explicando un proyecto para trabajar en Alemania y no se lo pensó dos veces, porque no tenía nada que perder. «Era una gran oportunidad para completar mi formación, aprender un nuevo idioma y conocer un país desconocido», dice ahora entusiasmado desde Hannover.

En el país germano todo era inédito, siendo los primeros meses lo más complicado para él. Añade que «después del primer año ha ido todo muy bien, el idioma deja de ser un problema, en el trabajo estoy muy contento, conoces a mucha gente nueva, comienzas a descubrir nuevos países y ciudades...».

En enero de este año «éramos un grupo de compañeros de trabajo que queríamos conseguir una chaqueta por contestar a un test y poco después estábamos subidos en un escenario delante de 500 personas recogiendo el título de campeones del mundo de manos del presidente del Grupo Renault Trucks», explica. Según corrobora el propio Mario, «éramos cuatro amigos que íbamos a pasar unos días a Lyon, a disfrutar el viaje y acabamos llevándonos el premio Renault Trucks RTEC (Camino a la Excelencia Competitiva) a casa». Tuvieron que resolver seis tareas prácticas y teóricas con el fin de obtener la mayor puntuación posible del jurado.

«Íbamos a pasar unos días en Lyon y nos llevamos el premio para casa»

Desde que se fue dice que no ha cambiado mucho con respecto al Mario que se marchó de España, aunque «sí que es cierto que soy algo más atrevido y menos tímido».

Los alemanes «no son como todos pensamos», subraya Mario. Según cuenta le han ayudado siempre desde que llegó «y eso es algo que agradece enormemente».

Actualmente Mario está realizando una formación dual (en España FP), trabajando cuatro días y estudiando uno. Mientras, continúa estudiando alemán, aunque ya tiene un B2.

«La vida entre los dos países parece claramente distinta, pero en el fondo no se distancian tanto y lo que más me gusta de vivir en Centroeuropa es que te permite visitar más países», explica en cuanto a las diferencias entre España y Alemania. Echa de menos a sus amigos y familiares, entre otras cosas. «Estoy a 2.000 kilómetros de casa, es normal», aclara.

Su idea de futuro es «terminar de disfrutar de esta experiencia y volver a casa con mi gente». A pesar de ello, «la fecha no la digo, que es un secreto», finaliza entre risas.

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