El alcalde de Cirueña, condenado a año y medio sin carné por conducir ebrio

La Audiencia Provincial ratifica la sentencia de septiembre del 2016 tras un juicio rápido que declaró al regidor culpable de un delito contra la seguridad del tráfico

E. SÁENZ LOGROÑO.

La Audiencia Provincial de Logroño ha desestimado el recurso de apelación presentado por el alcalde de Cirueña del PP, Pedro Jesús Cañas Martínez, contra la sentencia de septiembre del 2016 derivada de un juicio rápido que le declaró responsable de un delito contra la seguridad del tráfico por conducir ebrio. El fallo ratifica de esta manera la decisión del Juzgado de lo Penal número 2 que le impone una multa de 1.440 euros y la retirada del carné de conducir durante un año y seis meses.

La sentencia relata como hechos probados que tras haber ingerido bebidas alcohólicas que mermaban sus facultades, Cañas circulaba sobre las 23.20 horas del 22 de agosto de aquel año por el polígono industrial San Lázaro de Santo Domingo de la Calzada con su vehículo Audi A6. Cuando la Policía Local observó una circulación irregular caracterizada por una velocidad anormalmente reducida y detuvo su marcha, los agentes observaron síntomas de posible ingesta de alcohol desprendiendo, entre otros signos, un fuerte olor a bebida. Ante esas circunstancias, se le practicó un control de alcoholemia que arrojó un resultado positivo de 0,86 miligramos por litro y, en una segunda instancia, 0,83 (superior al 0,60 que marca el tipo penal) rehusando el afectado contrastarlo con un análisis de sangre.

EN RESUMEN

-Qué
La Audiencia ratifica la condena al regidor por un delito contra la seguridad del tráfico.
-¿Cuánto?
La Justicia le impone una pena de 1.440 euros de multa y retirada del carné de conducir por un periodo de año y 6 meses.
- ¿Cómo?
El condenado fue sometido a una prueba de alcoholemia en agosto del 2016 que arrojó un resultado inicial de 0,86 mg/l.
-¿Dónde?
Circulaba sobre las 23.20 horas por el polígono San Lázaro, de Santo Domingo.

El juez aporta además los testimonios aportados por las partes implicadas. Por un lado, el regidor reconoció que aquel día tomó «unos cinco o seis vinos, igual alguno más» y que se medicaba a diario, aunque pensó que el alcohol no le afectaría. Asimismo, declaró que circulaba despacio porque la vía tenía una limitación de 30 kilómetros por hora y, además, estaba en obras y había badenes. Por otro lado, los agentes que le detuvieron explicaron que actuaron al detectar la llamativa escasa velocidad del coche al transitar por un polígono sin circularan otros vehículos. Asimismo, indicaron que el conductor «desprendía un fuerte olor a alcohol y estaba enrojecido» pareciendo «otra persona» en la sala de juicio y que, si bien su comportamiento fue correcto y educado, «la jefatura quedó con un olor a alcohol impresionante».

El condenado, que conducía a una velocidad muy reducida, reconoció que aquel día había bebido «unos cinco o seis vinos»

Dudas sobre el etilómetro

En fase de informe, la defensa de Cañas alegó la falta de aprobación u homologación por ausencia de prórroga del modelo del etilómetro empleados. El juez rechazó las dudas dado que, entre otras razones, el acusado estuvo conforme con la prueba de aire aspirado declinando contrastarla con un análisis de sangre y, técnicamente, el aparato era válido.

No conforme con esas apreciaciones, la sentencia se recurrió en apelación ante la Audiencia cuestionando de nuevo los resultados del etilómetro. El órgano ratifica los razonamientos previos, concluyendo que la prueba es «suficiente y lícitamente obtenida». Tampoco comparte las dudas de la defensa sobre la proporcionalidad de la pena. La Audiencia sostiene aquí que la retirada del carné se acerca más al límite mínimo establecido que al máximo -de uno a cuatro años- y la multa es ajustada ya que el acusado declaró que era agricultor, tenía viñas, casa propia y ocho vehículos.

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