Un agujero que no se traga todo

«Monstruo» de toallitas húmedas extraído de una alcantarilla en San Javier (Murcia). /LA VERDAD
«Monstruo» de toallitas húmedas extraído de una alcantarilla en San Javier (Murcia). / LA VERDAD

¿Puedes tirar eso por el inodoro? La respuesta es fácil: si no se disuelve, no. Y muchas cosas no lo hacen Los europeos nos gastamos cientos de millones al año en desatascar cañerías

Pablo Álvarez
PABLO ÁLVAREZLogroño

Es muy tentador, la verdad. Un agujero en el que uno echa cualquier cosa (o casi), le da a un botón... y desaparece. Unos cuantos litros de agua, y esa toallita, ese cigarro o esa compresa se van por el inodoro para no volver más. Es, en realidad, el símbolo perfecto del problema que tiene el mundo occidental con los residuos no reciclables: los consumidores sólo saben que la basura desaparece fácil y rápida de sus casas y, mientras no suponga un problema cercano, no les preocupa (no nos preocupa) mucho más.

Finanzas de andar por casa

Pero el problema es grave, y creciente. Un estudio europeo del 2015 cuantificaba en hasta 1.000 millones de euros lo que los europeos gastan cada año en desatasco de tuberías. La acumulación de residuos imposibles de disolver en agua acaba provocando problemas, en ocasiones muy graves: en septiembre, el Ayuntamiento de San Sebastián tuvo que dedicar un operativo especial durante semanas para destruir y extraer un tapón de toallitas y otros residuos que obstruía un conducto de saneamiento en la capital guipuzcoana. No era cualquier cosa: el «bicho» ocupaba 75 metros cúbicos, más o menos lo que seis automóviles. Claro que eso no era nada comparado con la bola de 130 toneladas que mantuvo en jaque a las autoridades londinenses, también el pasado mes de septiembre: ocupaba 250 metros de alcantarilla en la zona de Whitechapel. Los ingleses, siempre rápidos a la hora de ponerles nombre a las cosas, bautizan a esos engendros «fatbergs», un juego de palabras entre 'fat' (grasa) e iceberg.

Muchas personas usan las toallitas como sustitutivo del papel higiénico, sin saber que no se disuelven

La solución a estos problemas (que se reproducen a escala doméstica en comunidades de vecinos con cada vez más frecuencia) sólo está en el consumidor. No hay mas remedio que ser un poco cívico... y estar informado. Porque hay muchas cosas que, definitivamente, NO se pueden tirar por el inodoro. Ahí van algunos ejemplos.

-Toallitas húmedas. Las reinas del asunto. Siempre se las menciona como la principal amenaza, quizá porque hay un número creciente de consumidores que las utiliza como sustitutivo más 'limpio' del papel higiénico, sin darse cuenta de que, a diferencia del papel de toda la vida, las toallitas definitivamente no se disuelven en la alcantarilla. Lo que no se disuelve, acaba en algún sitio: habitualmente en los conductos generales, si no se atascan antes en las cañerías de la comunidad de vecinos, creando un problema local en lugar de uno general. Así que ya sabe: las toallitas, a la papelera. Hay algunos fabricantes que anuncian sus toallas como «para el WC», afirmando que se disuelven en agua. Pero sólo lo hacen en unas condiciones muy favorables, y si se acumulan muchas, ya no se disuelven.

-Tampones, compresas y algodones: muchas mujeres tienen la (mala) costumbre de deshacerse de sus productos de 'higiene íntima' por el inodoro. Lo cual es una malísima idea: si una toallita no se disuelve, una compresa o un tampón diseñados para absorber y aguantar la humedad, mucho menos. Algo menos obvio: tampoco se disuelven los algodones que se utilizan para desmaquillarse: acabarán en un 'fatberg' cualquiera.

-Preservativos, tiritas, colillas: los condones pueden durar miles de años en el agua. Las tiritas, ídem. Y las colillas de los cigarrillos tienen encima otro problema añadido: la composición de los filtros acaba liberado productos químicos nocivos al agua. Y si una colilla se convierte en millones de colillas...

-Aceite: en realidad el problema del aceite suele ser más del fregadero que del inodoro, pero nunca está de más recordarlo: un litro de aceite tiene la capacidad de contaminar muchos litros de agua. Y en las depuradoras les cuesta mucho separarlo, por lo que muchas veces acaba directamente en el medio ambiente. El aceite se recicla, y hay donde hacerlo.

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