Aguas regeneradas para el futuro

Vsta aérea de las instalaciones de la depuradora del Cidacos de Calahorra. :: l. r.
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Vsta aérea de las instalaciones de la depuradora del Cidacos de Calahorra. :: l. r.

La reutilización de los recursos hídricos se presenta como una solución ante la sequía

I. G.

¿Se puede reutilizar el agua para el riego agrícola? La respuesta es afirmativa y, de hecho, en varias regiones españolas ya se han puesto en marcha proyectos relacionados con este ámbito. En La Rioja, sin embargo, todavía no se han dado pasos en dicho terreno ni desde la Administración ni desde las empresas.

El uso de las aguas regeneradas está regulado por el Real Decreto 1620/2007, donde se definen como «aguas residuales depuradas que han sido sometidas a un proceso de tratamiento adicional o complementario que permite adecuar su calidad al uso al que se destina». Es decir, son los recursos hídricos a los que, además de los tratamientos primarios y secundarios a los que son sometidos en las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR), pasan por otros, llamados terciarios. «Son controles bastante exigentes», expone Felipe García, gerente de la empresa Hideco, dedicada al tratamiento de aguas.

Ese Real Decreto, además, establece cómo ha de llevarse a cabo esa reutilización y los análisis que se deben efectuar. «Y ahí surge el motivo por el que en el sector privado riojano no se ha hecho nada en este ámbito», cuenta García. «El agua debe pasar por una gran cantidad de pruebas y de análisis para cumplir con esa legislación y a las empresas no les sale rentable por su elevado coste», añade. «Muchas de ellas cuentan con la tecnología necesaria, que está más que probada, pero no realizan el proceso por la cuantía», finaliza.

Las aguas regeneradas deben pasar controles exhaustivos para poder ser utilizadas El coste de los análisis es una de las causas por las que en La Rioja no hay proyectos privados de este tipo

Desde UAGR, por su parte, se considera prioritario, antes que apostar por estas fórmulas, hacer hincapié en el aprovechamiento de los recursos existentes. «Es una alternativa para el futuro, pero actualmente queda mucho camino por recorrer en el uso eficiente del agua en regadíos y en zonas urbanas o en controlar las pérdidas que tenemos en toda la red de abastecimiento», cuenta Leticia Olasolo, secretaria técnica de UAGR. «En definitiva, hay que trabajar en el ahorro del agua, en el aumento de la eficiencia de su uso y en mejorar la gestión de los recursos hídricos que tenemos, que son bastantes», remata.

Olasolo, además, ve las aguas regeneradas como una alternativa para el futuro, aunque se debe tener en cuenta que su aplicación conlleva un coste más amplío derivado a los ya citados tratamientos terciarios y al establecimiento de una red de distribución de ese agua. «Y ahora mismo, con todos los estándares que tenemos que cumplir, el uso de estas aguas regeneradas debe ir acompañado de estudios para saber cómo pueden influir en los cultivos», explica. «Además, su uso suele estar restringido tanto en cuanto a cultivos, ya que no todos absorben igual los contaminantes que tengan estas aguas, como al tipo de riego», recalca.

Por su parte, Igor Fonseca reconoce que existe «preocupación» en el sector agrario por la gestión del agua. «Los periodos de sequía son cada vez más frecuentes y en los últimos años se está trabajando en aspectos como el ahorro o la detección de las necesidades específicas de cada parcela», enumera el responsable de los servicios técnicos de ARAG-ASAJA, quien añade: «Sería deseable que las administraciones mejoraran la capacidad de almacenamiento de agua y su gestión también».

Además, Fonseca ve el uso de aguas regeneradas como «una línea de trabajo interesante», pero destaca que para que sea factible debe ir unido a unos estudios científicos rigurosos. «Porque por encima del aporte de agua al suelo está asegurar la seguridad alimentaria y la calidad de los productos para evitar posibles enfermedades», opina.

De esta manera, la utilización de las aguas regeneradas para el riego de cultivos aún tendrá que esperar en La Rioja, aunque si los problemas con los recursos hídricos de la región se agravan puede aparecer como una opción para tener en cuenta.

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