Agua bendita para el cereal

Cultivo de trigo en Murillo de Calahorra ayer por la tarde. :: m.f./
Cultivo de trigo en Murillo de Calahorra ayer por la tarde. :: m.f.

La lluvia soluciona la sequía en los sembrados de La Rioja Alta | En La Rioja Baja las precipitaciones han aliviado la situación, pero han llegado tarde y de manera escasa para algunos cultivos

María Félez
MARÍA FÉLEZCalahorra

La lluvia siempre viene bien para el campo, más si cabe en un año en el que la sequía se ha convertido en protagonista de las conversaciones de agricultores. Las precipitaciones de las últimas semanas han mejorado de forma importante el panorama en lo que se refiere al cereal en La Rioja Alta, pero la mejoría no ha sido tan importante en La Rioja Baja, donde han sido menos importantes y donde además llegaron tarde ya que la mayoría de las hectáreas de trigo, cebada y centeno estaban sembradas ya desde hacía días.

La diferencia de precipitaciones entre una zona y otra se ve de manera clara en la estadística de pluviosidad de la primera semana de diciembre y las diferencias son ostensibles entre los 28 mililitros caídos en municipios como Uruñuela o los 31 de Foncea y los 8 y 6 de Alfaro o Aldeanueva de Ebro.

PRECIPITACIONES

31
litros de agua por metro cuadrado cayeron la primera semana de diciembre en Foncea.
6
litros cayeron en esa misma semana en municipios como Alfaro y Aldeanueva de Ebro.

Un agua que ha llegado a tiempo en La Rioja Alta y que «está haciendo que nazcan bien los cultivos», comenta Óscar Salazar, presidente de la UAGR y cerealista riojalteño y que se ha quedado muy escasa en tierras riojabajeñas. «Allí hay mucho cultivo que ya había perdido el grano y que va a tener un descenso considerable de producción», comenta.

En la misma línea habla Igor Fonsaca de ARAG-Asaja. «En La Rioja Alta los cultivos están salvados y en las zonas de regadío también porque este agua ha venido de maravilla pero en La Rioja Baja el tema está bastante complicado porque ha llegado el agua con cuentagotas y además lo ha hecho tarde, así que parece que hay cultivos que no terminan de despegar, estamos preocupados», confiesa.

El peligro de los conejos

Ahora, además la preocupación llega de la mano de la fauna salvaje, de los conejos especialmente. «Hay que tener en cuenta que estos animales no tienen recursos naturales porque todo está muy seco, así que nos tememos que lo poco que ha salido puedan comérselo», señala. «Si habitualmente arrasan con buena parte de estos cultivos no nos queremos ni imaginar lo que puede pasar este año con el campo tan seco como está», argumenta.

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