Los agricultores podrán edificar alojamientos para temporeros dentro de sus explotaciones

Los agricultores podrán edificar alojamientos para temporeros dentro de sus explotacionesGráfico

La nueva norma riojana del suelo no urbanizable permitirá actividades enoturísticas junto a las bodegas y ordenará los usos no agrícolas de las 'casillas'

María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZLogroño

Proteger los valores del territorio y regular los usos permitidos en todo el suelo que está fuera de los cascos urbanos. Esos son los objetivos de la Directriz de Protección del Suelo No Urbanizable de La Rioja, la principal actuación normativa de esta legislatura. Una nueva norma que, por ejemplo, autorizará a los agricultores a construir alojamientos para los temporeros en sus explotaciones, permitirá a las bodegas edificar junto a ellas instalaciones dedicadas al enoturismo y ordenará los usos no agrícolas de las 'casillas' que, en todo caso, seguirán vetados a fines residenciales.

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La nueva norma sustituirá al Plan Especial de Protección del Medio Ambiente Natural de La Rioja (PEPMAN), de 1988, que ha quedado claramente superado tras tres décadas de servicio y tratará de «alcanzar un equilibrio entre la protección del territorio y las tradiciones, usos y costumbres de los riojanos», explica el consejero de Fomento y Política Territorial, Carlos Cuevas. Así, el reglamento regulará qué actividades están prohibidas en los terrenos no urbanizables de todos los municipios de La Rioja y cuáles se permitirán, bien sin ningún tipo de restricción, o bien necesariamente vinculadas a un uso principal o condicionadas a contar con un informe favorable de la COTUR (Comisión de Organización del Territorio y Urbanismo de La Rioja).

Así, por ejemplo, la construcción de instalaciones de temporeros estará permitida, pero sólo en las propias explotaciones agrícolas (por estar vinculadas al uso principal de ese terreno) o en un suelo no urbanizable genérico (es decir, al que no se le otorga una especial protección). Lo mismo ocurrirá con las bodegas, que podrán construir un hotel anexo para desarrollar actividades enoturísticas (al estar vinculado al negocio principal de la vitivinicultura). Eso sí, si la construcción supera el 30% de la superficie total construida para la bodega, cada porcentaje de uso agotará la misma proporción de parcela.

La directriz tendrá rango de decreto de desarrollo de la LOTUR (Ley de Ordenación del Territorio y Urbanismo de La Rioja), entrará en vigor a principios del 2019 y protegerá al 56% de la superficie de la comunidad, estableciendo ocho grandes espacios de ordenación -se pueden consultar en la ficha inferior-, incorporando también el suelo ya protegido en la anterior legislación: Parque Natural Sierra de Cebollera, Reserva Natural de los Sotos de Alfaro, Lagunas de Urbión, Laguna de Hervías y Red Natura 2000.

La principal novedad dentro de esas grandes ocho áreas es la denominada 'espacios agrarios de interés'. Esta nueva categoría surge por la necesidad de incluir los viñedos, cuyos valores forman parte del patrimonio histórico cultural de la comunidad, y las huertas tradicionales «para las que las restricciones del PEPMAM resultaron claramente insuficientes produciendo una proliferación de casillas agrícolas que se iban reconvirtiendo en auténticas viviendas unifamiliares dotadas de todos los servicios», según recoge el borrador de la directriz. En este sentido, Cuevas aclara que la directriz «no legaliza ninguna situación irregular previa». Asimismo, y como norma, sólo cabe la construcción de unifamiliares en suelo sin protección especial, siempre que sean autónomos, es decir, se abastezcan por sí mismos de los servicios de saneamiento, agua, etcétera.

«Hay que ponerse serios»

En el caso de las 'casillas', el consejero afirma que se trata de «autorizar actividades no agrícolas en ellas, pero de forma ordenada y nunca, desde luego, con el fin de uso residencial». La directriz, como la LOTUR, contendrá una serie de obligaciones, pero «la vigilancia de la disciplina urbanística seguirá siendo una competencia municipal», por lo que «todos tenemos que ponernos serios, especialmente los ayuntamientos», enfatiza el consejero.

Por último, la nueva normativa autonómica establece «unos mínimos». Por ejemplo, «por primera vez» se fija que la parcela mínima para levantar una 'casilla' ha de ser de mil metros cuadrados. «Hay ayuntamientos que ya exigen los 2.000 metros», reconoce el consejero. Y es que los consistorios, previa justificación, podrán influir en los límites de protección del terreno tanto al alza (sin quieren ampliar el espacio) o a la baja (si demuestran que el área de protección debe ser menor porque no tiene el valor que plantea la normativa). Lo podrán hacer aunque la directriz esté aprobada ya que se modificaría exclusivamente la ficha de ese área concreta .

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