El acusado de secuestrar y drogar a un joven en Igea acepta 4 años de cárcel

Diego G.T., de pie ante el tribunal de la Audiencia Provincial de Logroño. :: Juan Marín
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Diego G.T., de pie ante el tribunal de la Audiencia Provincial de Logroño. :: Juan Marín

Cuando sucedieron los hechos, Diego G.T., juzgado y absuelto por acusaciones similares en el 2004, se encontraba en tercer grado de una condena a 17 años por violar a un menor

LUIS JAVIER RUIZ* LJRUIZ@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

El historial judicial de Diego G.T., vecino de Igea de 42 años de edad, sumó ayer una nueva muesca. Ante la Audiencia Provincial de Logroño, reconoció que durante el puente del Pilar del 2015 secuestró y drogó a un amigo al que mantuvo esposado en el interior de un vehículo aparcado en un garaje de la localidad riojabajeña durante cuatro días. La de ayer, en todo caso, no fue la primera vez que Diego G.T. era juzgado por secuestrar a una persona. Tampoco su primera condena. Es más, los hechos que ayer se juzgaron en el Palacio de Justicia los cometió mientras disfrutaba del tercer grado de la condena a 17 años de prisión que, en el 2005, le impuso la Audiencia Provincial de Navarra por violar a un menor al que conoció por Internet.

Ayer, escoltado por dos agentes de la Policía Nacional, Diego G.T. estuvo hierático. Ni siquiera miró a su letrada cuando el presidente de la Audiencia Provincial le preguntó si estaba al tanto y conforme con el acuerdo al que había llegado con las acusaciones. Sólo dijo «sí» en dos ocasiones: primero, para reconocer los hechos que le imputaba la acusación pública -y que con su conformidad se consideran ya probados-; después, para dar el visto bueno a la condena de cuatro años de prisión.

Fuera de la sala, con conocimiento de lo que dentro pasaba pero sin coincidir con su agresor, esperaba la víctima que tras la rápida vista -10 minutos- abandonaba las instalaciones judiciales con su abogada. Una orden de alejamiento y prohibición de comunicación durante 10 años y una indemnización de 6.000 euros completan la condena.

En el 2004, la Fiscalía le acusó de secuestrar a otro amigo en Madrid al que llevó a Igea en el maletero El Ministerio Fiscal pedía inicialmente una condena de ocho años de prisión y multa de 360 euros

Según el fallo, los dos amigos se disponían a acudir a las pozas de Arnedillo cuando, una vez en el vehículo, el acusado sacó un cuchillo y se lo puso en el cuello a la víctima al tiempo que le amenazó de muerte. Posteriormente, con unas esposas, le engrilletó y le obligó a situarse en el asiento de atrás, en donde le forzó a beber alcohol y a tomar un tranquimazín. Durante los cuatro días de secuestro, la víctima sólo abandonó el vehículo para hacer sus necesidades en una esquina del garaje y para ser esposado en una tubería de la planta superior ante la inminente visita de una grúa al lugar en que estaba el vehículo.

En la noche del 12 de octubre, al tener el acusado la obligación de estar en su domicilio por su situación penitenciaria (tercer grado), esposó a la víctima al anclaje del cinturón de seguridad de la parte trasera del coche. Con la ayuda de un mechero consiguió quemar el cinturón, acceder a un cortaalambres que había en el maletero y huir.

Los hechos son similares a otros que tuvieron lugar en el año 2001 y por los que fue juzgado -y absuelto por la inconsistencia de la declaración de aquella víctima- en el 2004. Entonces, según la acusación del Ministerio Fiscal, quedó con un amigo en Alcalá de Henares (Madrid) y tras tomar varias copas le obligó con un destornillador a meterse en el maletero de su vehículo en donde le maniató con cinta aislante.

Posteriormente viajó en dirección norte hasta Igea parando de vez en cuando para que la víctima fumara. Una vez en La Rioja -decía la Fiscalía- le obligó a realizarle varias felaciones tras las que le volvía a introducir en el maletero. La víctima consiguió escapar en Las Ventas (Cervera). El fiscal solicitó para él 22 años de cárcel, pero el tribunal le absolvió. Quien sí le condenó fue la Audiencia Provincial de Navarra en el 2004: 17 años de cárcel por violar a un menor. Según aquel fallo, Diego G.T. se citó con su víctima (16 años) a través de un chat de Internet en Cintruénigo, donde practicaron sexo oral de mutuo acuerdo dentro de un vehículo. Cuando el menor se negó a ser penetrado, Diego G.T. le colocó un cuchillo en el cuello logrando su propósito.

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