El acusado de abusar de dos menores en Arrúbal alega que la denuncia es un complot de su expareja

El acusado, durante la sesión del juicio que se celebró en febrero en la Audiencia Provincial. :: juan marín/
El acusado, durante la sesión del juicio que se celebró en febrero en la Audiencia Provincial. :: juan marín

La Audiencia Provincial habilitó la Cámara de Gesell para realizar la declaración de las dos presuntas víctimas en un entorno más amable

LUIS J. RUIZ LOGROÑO.

Las dos presuntas víctimas de sufrir abusos sexuales en Arrúbal durante una fiesta rociera comparecieron, finalmente, ante la Audiencia Provincial. Fue en la segunda sesión del juicio contra M.M. -para quien la Fiscalía solicita 19 años de prisión- y en la Cámara de Gesell, un espacio especialmente habilitado para que los menores de edad declaren en un entorno amable. Allí, según explicaron fuentes de la defensa, las menores trataron de reconstruir los recuerdos de unos hechos que tuvieron lugar en el 2013, muchos de ellos ya borrados por el tiempo.

En la sesión de ayer, también a puerta cerrada, las acusaciones trataron de tumbar la versión ofrecida por el acusado que, según ha podido saber Diario LA RIOJA, sostiene que la denuncia por abusos responde a una venganza de su expareja, de quien estaba en trámites de separación en el momento de los hechos.

Según defendió durante la primera de las jornadas del juicio, en el 2013 inició los trámites de separación de su expareja, quien, según su versión, urdió un complejo plan para «obtener un trato preferencial en el divorcio», según reza el escrito de la defensa en el que se recoge su versión de los hechos.

Así, a preguntas de las partes, M.M. ha venido sosteniendo desde su detención que esa es la finalidad de las denuncias presentadas contra él tanto por los presuntos abusos sexuales como lo fue otra «por malos tratos que fue archivada ante la flagrante atipicidad de los hechos denunciados» y que consta en los autos del caso. Las dos, sostuvo, se registraron en apenas una semana y después de que le informara a su expareja sobre la decisión de solicitar la custodia de los hijos que tienen en común.

A cinco metros de los padres

El imputado explicó al tribunal que el día de los hechos, el 20 de julio del 2013, se encontraba jugando en las piscinas municipales de la localidad de Arrúbal con una decena de menores de entre 5 y 12 años, entre los que se encontraban sus dos hijos. Esos juegos se desarrollaron «en un espacio no superior a 20 metros cuadrados, en un terreno diáfano y abierto a cualquier viandante». Además, sostuvo que los padres de los menores con los que jugaba se encontraban «a escasos cinco metros del lugar y con contacto visual directo». Durante el tiempo en que estuvo jugado «no se registró ningún altercado o trato anormal» y, negó reiteradamente, «nunca se quedó a solas con un niño o niña ya que en el lugar se encontraban presentes los demás menores».

Después de estar jugando con los menores cerca de 40 minutos, M.M. regresó junto al resto de padres con los que compartió velada hasta la madrugada. Durante ese tiempo, recordó, «una de las denunciantes se acercó a su madre sin que le trasladara ningún hecho inusual», si bien explicó que en un momento dado tuvo que retirar de la boca de una de las niñas una masa de pipas masticadas con la que se podía atragantar.

El día siguiente, el grupo de amigos, M.M. incluido, volvió a compartir velada sin que nadie pusiera en conocimiento del resto incidente alguno. Días después, el acusado regresó a Madrid para trabajar. Esa semana su expareja, «íntima amiga de los padres denunciantes», se puso en contacto con él y le dijo que no volvería a ver a sus hijos y que se fuera preparando. Tras recibir esa llamada, M.M. regresó a Arrúbal para disfrutar del fin de semana junto a sus hijos, momento en que fue detenido por la Guardia Civil.

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