Acepta 14 años de internamiento en un centro psiquiátrico por intentar matar a su cuñado

El acusado, ayer, en la sala de vistas de la Audiencia. :: sonia tercero/
El acusado, ayer, en la sala de vistas de la Audiencia. :: sonia tercero

El acusado, que padece un trastorno esquizoafectivo, había estado ingresado en un centro hospitalario días antes de propinar «hasta siete puñaladas» al marido de su hermana

C. NEVOT LOGROÑO.

El juicio que ayer se celebró en la Audiencia Provincial de Logroño siguió el guión previsto. No hubo espacio para la sorpresa y el acusado de intentar asesinar a su cuñado aceptó los 14 años de internamiento en un centro psiquiátrico que reclamaba la Fiscalía. Tampoco podrá acercarse a menos de 50 metros del domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro sitio en el que se encuentre su víctima. Ni siquiera podrá comunicarse con él por ningún medio durante los cinco años siguientes después de que salga del internamiento.

El acusado, a quien aplican la eximente completa de anomalía psíquica, reconoce así que en la madrugada del 29 de junio del 2016 se encontraba en la vivienda de su madre, en el casco urbano de Calahorra. Ahí vivía después de haber sido dado de alta de un centro hospitalario en el que había estado ingresado por la enfermedad que padece: un trastorno esquizoafectivo y paranoide, que le anulaba totalmente su capacidad cognoscitiva y volitiva.

Esa noche era diferente. Madre e hijo no estaban solos. Su hermana, su cuñado y sus dos hijos, menores de edad, dormían en la misma vivienda. Sobre las 0.45 horas, según el relato de los hechos que hace la Fiscalía, mientras todos dormían, el acusado fue a la cocina, «cogió un cuchillo de grandes dimensiones» y se dirigió a una de las habitaciones en la que dormían su cuñado, de 53 años, junto a uno de sus hijos, sobrino del procesado.

Una vez en el interior de la habitación en la que se encontraba el marido de su hermana, «se aproximó a la cama y, con intención de menoscabar la vida de su cuñado, sin mediar palabra, se abalanzó contra él acometiéndole con el cuchillo», apunta el relato de la acusación pública. En total, la víctima recibió «siete puñaladas» en diferentes partes del cuerpo. En concreto, alguna de ellas afectó a zonas vitales.

Mientras el acusado atacaba a su cuñado, su madre y su hermana empezaron a escuchar gritos que procedían de la habitación de la víctima. Y una vez que llegaron al dormitorio y tras encender la luz, vieron «al acusado esgrimiendo el cuchillo contra el perjudicado, que se encontraba ensangrentado».

De acuerdo con la versión del fiscal que ayer reconocía el procesado, también había «abundante sangre en las diferentes partes de la estancia».

No recordaba lo sucedido

En ese momento, al ver la escena, las dos mujeres exigieron al imputado que dejara de atacar a la víctima, algo que hizo de inmediato y tras calmarse contó a sus familiares que no recordaba nada de lo que había sucedido.

Como consecuencia del ataque, la víctima sufrió heridas en la cara, en la zona anterior del tronco, en el costado derecho (que le afectó al pulmón derecho), en la zona superior de la espalda y en el brazo derecho. Después de que los servicios de emergencia consiguieran estabilizarle, el agredido fue ingresado primero en la UCI y después en planta durante 15 días. Como consecuencia de las heridas, la víctima -que no reclama indemnización- presenta diferentes cicatrices.

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