El abusador confeso de una niña pacta dos años de cárcel y esquiva su ingreso en prisión

El condenado, ayer durante la vista celebrada en la Audiencia Provincial de Logroño. :: díaz uriel/
El condenado, ayer durante la vista celebrada en la Audiencia Provincial de Logroño. :: díaz uriel

El condenado, que reconoció haber tocado los genitales de la menor de 8 años, indemnizará con 4.000 euros a la víctima y no se podrá acercarse a ella durante cuatro años

LUIS J. RUIZ LOGROÑO.

Dos años de prisión, que salvo que reincida o incumpla alguna de las medidas accesorias incluidas en la condena, no implicarán su ingreso en prisión. Ese es el acuerdo al que la defensa de R.D.C.S., un vecino de Logroño nacido en 1968, ha llegado con el Ministerio Fiscal y con la acusación particular que representaba los intereses de la víctima -una niña de 8 años de edad- durante la vista celebrada en la mañana de ayer en la Audiencia Provincial de La Rioja. El acuerdo rebaja así en un año la petición inicial de la Fiscalía al tiempo que eleva en 1.000 euros (hasta 4.000) el importe de la indemnización por daños morales.

La sentencia de conformidad implica el reconocimiento íntegro de la acusación que contra él mantenía el Ministerio Fiscal. Así, ante los miembros del tribunal, R.D.C.S. asumió los hechos que tuvieron lugar en el exterior de un bar de la capital riojana el 18 de junio del año 2016 y por los que ha sido condenado por un delito de abuso sexual.

LA CONDENA

Lo que pedía el fiscal
Prisión
3 años de ingreso en la cárcel.
Indemnización
3.000 euros por daños morales.
Alejamiento
100 metros durante 2 años.
El acuerdo
Prisión
Dos años de internamiento en centro penitenciario.
Indemnización
4.000 euros.
Alejamiento
4 años de duración.
Suspensión
No ingresará si no reincide y cumple el acuerdo.

Aquel día, la víctima, de ocho años de edad, se encontraba junto a su madre en un establecimiento hostelero de la capital riojana. Eran, asegura la Fiscalía en su acusación ahora corroborada por el condenado, entre las 20.30 y las 21 horas. En un momento dado, la niña decidió salir al exterior del establecimiento y se sentó en el alféizar de una de las ventanas. Allí comenzó a jugar con el teléfono de su madre, que se quedó dentro del local.

Poco después, la progenitora se percató de que junto a la niña había un hombre y decidió salir a la calle para comprobar que estaba bien y fumar un cigarro. Al aproximarse a la menor, de ocho años de edad, vio que el ahora condenado tenía la mano izquierda metida entre las piernas de su hija, por fuera del pantalón del chándal que vestía, en la zona de los genitales, y que estaba realizando «movimientos circulares». La niña, «inmóvil y paralizada» comenzó a gritar 'mamá' al verla en el exterior del establecimiento. En ese momento la madre consiguió rescatarla del agresor y ambas se refugiaron en el interior del establecimiento.

Tras reconocer los hechos durante el acto del juicio, R.D.C.S. se mostró conforme además de con los dos años de prisión, con el pago de una indemnización de 4.000 euros a la familia de la víctima, con la activación de una orden de alejamiento y prohibición de comunicarse con la niña durante los próximos cuatro años y con la suspensión de la condena si cumple con el acuerdo.

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