«Mi abuela jamás nos contó nada del tema, sufrió en silencio»

M. C. LOGROÑO.

Flor Calzada desborda sentimiento cuando habla de su abuelo José Calzada, natural de Cuzcurrita de río Tirón. Muchas incógnitas siguen sobrevolando su caso. «No sabemos dónde puede estar», reconoce. Lo que sí sabe es que la misma noche que le cogieron, la del 15 de agosto, le dieron muerte.

«Lo que son las cosas, una tía (hija de él) subió de Haro a Santo Domingo al día siguiente a preguntar por él, pero nadie daba razón. Con tal casualidad que estaba tomándose un café en un bar y oyó una conversación de unos requetés contando la historia de lo que había ocurrido el día anterior con un grupo de falangistas y, por la descripción, con mi abuelo», narra, mientras recuerda que se lo contó su tía pensando que siendo una niña no se enteraría.

«Nunca hemos sabido quién lo hizo; pero lo que nos gustaría es saber dónde está», admite Flor. Y aunque no es un tema sencillo para nadie, reconoce que «sí que lo hemos hablado en la familia, aunque sin detalles; mi padre murió con 83 años sin localizar al suyo y aunque lo busqué en la Transición, era un caso muy oculto, del que no tenemos pistas. Creemos que fue cerca de Santo Domingo, pero...».

Este episodio, además de otros de aquella época, marcaron a su familia. «Ni entre ellos llegaban a darse detalles, era todo muy duro. Mi abuela jamás dijo nada, sufrió muchísimo, pero en silencio, es de la que menos información pude obtener. Ni siquiera sabemos si lo mataron solo o con más gente», explica y concluye: «A mi padre le liberó el saber que se le estaba buscando y el que se creara un cementerio civil, como La Barranca».

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