La Rioja

«Fue más que un secuestro: fue todo un chantaje al Estado»

«Fue más que un secuestro: fue todo  un chantaje al Estado»
/ Fernando Gómez
  • Jaime Mayor Oreja, Ministro del Interior en 1997

  • El extitular de Interior recuerda la noche de la liberación de Ortega Lara como «mi día más feliz como ministro y también muy duro»

El azar quiso que Jaime Mayor Oreja visitara Logroño esta semana, sólo un par de días antes de que se conmemore la feliz efeméride de la liberación de José Antonio Ortega Lara. El entonces ministro del Interior impartió el jueves una conferencia en la capital riojana; unos minutos antes, aceptó compartir con Diario LA RIOJA sus recuerdos de aquella noticia, cuya memoria mantiene fresca. Una entrevista interrumpida nada más iniciarse: una víctima de ETA, esposa de un guardia civil, reconoce en la calle al ministro y le propina dos emocionados besos. Luego, Mayor, también emocionado, reanuda la charla con el periodista.

¿Qué sentimientos le vienen a la cabeza si le menciono aquel 1 de julio de 1997?

Contradictorios. Una emoción infinita, porque fue el día más feliz de mi vida como ministro, pero también fue un día duro. Muy duro, de mucha tensión. Piense que desde enero de ese año ya sabía por la Guardia Civil que estaban tras una pista que por fin parecía conducirnos al escondite donde ETA tenía retenido a Ortega Lara.

Se refiere al famoso papelito...

Sí, el papelito que se intercepta a un etarra durante un juicio. Donde ponía 'Bol'. Que luego se supo que significaba Bolinaga, uno de los terroristas autores del secuestro. Y fue precisamente Bolinaga quien retrasó esa noche el operativo para liberar a Ortega, porque hasta las dos de la mañana no llegó a casa. El mismo terrorista que cuando la Guardia Civil entra en la nave de Mondragón se niega a facilitar el sitio exacto del zulo.

Un detalle de inhumanidad que añadió una nota de crueldad al secuestro, ¿no le parece?

Es que aquello fue más que un secuestro. Yo siempre he mantenido que fue todo un chantaje al Estado, perpetrado por ETA en alianza con el nacionalismo. Yo no era ministro cuando secuestraron a Ortega Lara, porque el PP todavía no gobernaba, así que cuando llegué al Ministerio me encontré con la operación policial para su liberación muy avanzada. La Guardia Civil hizo un trabajo excelente, fue un mérito suyo desde el primer momento, pero en el plano político yo tenía claro que aquello era un chantaje. Y que el Estado debía resistir. No podía doblegarse.

Me decía que tiene muy vivo el recuerdo de aquella noche.

Sí, por supuesto. Porque lo vivimos con el temor a que en cualquier momento se desbaratase la operación. La Guardia Civil estaba segura al 99 por cien de que Ortega Lara estaba en aquella nave de Mondragón pero, claro, la seguridad absoluta sólo la tienes cuando te confirman que lo han encontrado sano y salvo. Y tenga en cuenta que esa misma noche ETA, que también tenía secuestrado a Cosme Delclaux, lo puso en libertad. De hecho, tengo la anécdota de que de madrugada me llamó el consejero vasco de Interior, Atutxa. Y cuando me pasan la llamada y me da la enhorabuena, yo no sabía qué decirle. Porque pensaba que me llamaba por Ortega Lara y en teoría habíamos mantenido la operación de rescate en secreto y yo no tenía noticia aún de que le hubieran liberado. Así que le pregunté por qué me felicitaba y me dijo: 'Hombre, ministro, por lo de Delclaux'. Y ya entonces respiré.

Y avisaron a José Ignacio Ceniceros.

Sí, hablamos con mucha gente y avisamos también al presidente Ceniceros, para contarle lo que nos acabábamos de enterar.

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