La Rioja

El lodo vuelve a inundar San Asensio

  • Los vecinos exigen una solución para evitar que la situación se repita y apuntan que las adoptadas tras la riada de hace dos años han resultado inútiles

  • Una intensa tormenta en la tarde del domingo vuelve a provocar riadas y daños en la localidad riojalteña

logroño. En San Asensio no dejan de mirar al cielo. «Pues esta tarde dan tormentas», dice José María Díaz mientras gira el cuello, frunce el ceño y no trata de disimular su preocupación. Se apoya en su bastón y mira cómo José Antonio Negueruela se afana en enderezar las rejillas de una pequeña alcantarilla que la riada de la tarde del domingo moldeó como si fueran de plastilina. «Esto antes no pasaba», coinciden antes de intentar explicar que por lo que ahora es la avenida de La Rioja antes pasaba un cauce que aliviaba el agua de lluvia. «Lo cubrieron, le dejaron menos sección y no da abasto», coinciden.

El domingo empezó a llover hacia las 19.30 horas. «No fue mucho. 27 litros decían esta mañana», explicaba Josefina Padilla a dos vecinas que se habían acercado para ver cómo había quedado la bajera de su casa. «Mucho menos que la otra vez», apunta señalando la marca que, a 20 centímetros del suelo, había dejado el agua. «La otra vez llegó hasta el escalón grande...». El escalón grande estará a casi un metro del suelo.

No llovió mucho en San Asensio... pero sí en la zona de Valpierre, la extensa zona de viñedos ubicada en lo alto del pueblo. Allí cayeron, especulaban en el pueblo, más de 100 litros por metro cuadrado en muy poco tiempo. Ahí empezó todo.

«Había dejado de llover y subí a casa. Me preparé un bocadillito y me llamó mi cuñada. Me asomé a la ventana y la calle era un río», recordaba, aún afectada, Mari Carmen Maestu. La otra vez perdió mucho: lavadora, arcón congelador... Esta vez menos. «Las obras que hicieron después de las riadas de hace dos años no han servido para nada. Esa alcantarilla es nueva y ayer la tuvieron que quitar para que saliera el agua», decía antes de hacer equilibrios sobre tres centímetros de barro para llegar a su casa.

La CHE y los regantes...

Esa es la gran queja de los vecinos de San Asensio. «No podemos estar así cada dos años. Algo hay que hacer». Esa era la conclusión de una improvisada tertulia en el corazón de la localidad en la que se repartieron culpas entre la CHE «por no limpiar los cauces» y la comunidad de regantes: «Algo han tenido que tocar o desviar arriba (en Valpierre) para que de repente toda el agua llegue hasta aquí. Es que estas huertas (dice una de las contertulias señalando un barrizal próximo) eran ayer una piscina».

Según se asciende por la carretera los daños aumentan. La 'zona cero' se sitúa en la urbanización Las Viñas, un conjunto de adosados en la zona más alta del municipio, a escasos metros de las cepas. Varias calles eran un depósito de cantos y barro que el agua había arrastrado de los viñedos.

En una de las espaciosas calles sin salida que albergan media docena de adosados, está la 'zona cero' de la riada. Dos jóvenes, azada y cubo en mano, se afanan por retirar el barro e intentan desatascar los minúsculos desagües por los que miles de litros quisieron pasar. Allí se quedó atrapada su furgoneta, que ayer amaneció con lodo en su interior.

«Es una impotencia total», explicaba Marina Unzalue. A las 21.30 horas todo se llenó de barro. Y la orografía de la zona llevó todo hasta el número 38 de la urbanización. «Hace dos años los muebles flotaban y tocaban el techo», recordaban los presentes. «Los bomberos han tenido que tirar la puerta abajo y romper una ventana para que el agua saliera», las marcas evidenciaban la intensidad de la riada. Otros vecinos denunciaban «la falta de mantenimiento por parte del Ayuntamiento de esa zona».

Pasadas las 11.30 horas una dotación de bomberos del CEIS Rioja (que trabajaron durante todo la madrugada) recurría a la manguera para limpiar los restos de la riada. Los vecinos agradecían el esfuerzo pero iban más allá: «Tiene que haber una solución para esto. No podemos estar así cada vez que llueve», sentenciaba Josefina Padilla.

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