La Rioja

Beltrán garantiza que Caja Rioja «jamás recibió presiones» para su integración

Beltrán, ayer durante su comparecencia ante el Parlamento de La Rioja. :: miguel herreros
Beltrán, ayer durante su comparecencia ante el Parlamento de La Rioja. :: miguel herreros
  • El presidente de la caja hasta el 2011 afirma que la entidad era solvente y la fusión en Bankia fue una «realidad exigida» por los mercados financieros debido a su tamaño

Ni el Gobierno regional, ni su presidente entonces Pedro Sanz, ni alcaldes de uno o otro partido o cualquier otra persona «jamás ejercieron presión» para que Caja Rioja se integrara en Bankia. Así lo aseguró ayer el presidente de la entidad financiera riojana desde septiembre de 1995 hasta abril del 2011, Fernando Beltrán, durante su comparecencia ante la comisión del Parlamento que investiga la situación de la caja en el momento de su fusión en Bankia.

Según explicó ante el hemiciclo, la entidad era «solvente y sana» hasta el estallido de la crisis según confirman las cuentas aprobadas periódicamente por unanimidad gracias, entre otros aspectos, a que desde el 2004 se implementaron medidas orientadas desde a limitar la morosidad a disminuir el riesgo inmobiliario. Con esas claves, el factor determinante para concretar la fusión fue su tamaño. «En el cambio histórico que se estaba produciendo, eso la hacía más vulnerable», aseveró Beltrán para inferir que la integración fue «una realidad exigida por los mercados financieros» que sancionaba a las entidades de reducidas dimensiones. Y añadió en otro momento de su intervención: «No había opción de seguir por nuestra cuenta (...) cada vez que en la prensa se aludía entonces a que había cajas pequeñas con problemas, salía Caja Rioja, aunque no era cierto y luego se desmentía».

Conscientes de esa circunstancia, su presidente entonces recordó que empezaron a explorarse distintas opciones que no fraguaron hasta concretar el SIP en Bankia. «Se iban formando grupos y el objetivo era entrar en uno lo suficientemente grande para no ir luego a otro SIP que nos minorizase», explicó para insistir en que nadie marcó en ningún momento el camino que se debía tomar. «¿Cuántas cajas quedan hoy?», contextualizó ante la comisión para razonar la decisión que se adoptó entonces e insistir en una tesis de total independencia. «A mí nadie del Banco de España me presionó, pero me bastaba ver lo que estaba diciendo cada día para saber lo que tenía que hacer», señaló. Entre todas las opciones que se barajaron, Beltrán reconoció que personalmente no era partidario de unirse con Ibercaja pese a la buena relación por ser mucho mayor. «Yo tenía muy claro que no era la opción más idónea (...) porque suponía un riesgo muy grave de activos y pasivos y de duplicación», dijo.

En cuanto a las diferencias contables apreciadas por los peritos, Beltrán reiteró como otros comparecientes que obedeció a un «cambio de criterio» exigido y autorizado por el propio Banco de España que se aplicó también al resto de entidades. «Las cajas han sido denostadas por una crisis global, cuando han llevado 150 años ayudando a generar riqueza», reflexionó.

La sesión vivió uno de sus momentos más tensos a preguntas de Tomás Martínez Flaño sobre quién incitó a «meterse en la trama que se estaba preparando». «Nadie condicionó lo que debía hacerse», replicó Beltrán negando los términos del apunte del diputado de C's, quien se interesó sobre las condiciones retributivas previas de la caja. El expresidente explicó en este punto que no tenía sueldo y cobraba sólo las dietas por asistencia a reuniones y consejos, el exdirector general cobró la indemnización pactada y en Caja Rioja no había tarjetas black.

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