La Rioja
«Los resultados dicen que las mujeres manejan mejor su formación»

«Los resultados dicen que las mujeres manejan mejor su formación»

  • Ángeles Goicoechea, directora del grupo de investigación 'Igualdad y Género' de la UR

  • Apunta que las últimas leyes educativas «retroceden en cuestiones de género»

En la universidad, la realidad de la educación obligatoria y de Bachillerato se repite. Ángeles Goicoechea, profesora de Teoría e Historia de la Educación del Departamento de Ciencias de Educación de la Universidad de La Rioja y directora el grupo de investigación 'Igualdad y Género' de la UR, explica que mayoritariamente el alumnado «es femenino, pero las diferencias tampoco son enormes». Esa mayor presencia femenina en los grados, completa, «se va equiparando conforme suben los escalones» formativos. Y las chicas, también en la universidad, son mejores: «Normalmente logran mejores resultados académicos. Lo demuestra el mayor número de premios de fin de grado y fin de máster que obtienen», explica. En cualquier caso hay, digamos, cierta polarización: hay grados preferentemente masculinos (los de Ciencias) y otros eminentemente femeninos (relacionados con Letras).

Trasladar esa cuota femenina a la gestión universitaria, argumenta, es más complicado. «Es verdad que la mujer está empezando a ocupar cargos intermedios de dirección. Sobre todo en titulaciones feminizadas, pero en los equipos de gobierno la presencia es menor. Donde está el dinero y donde está el poder, los puestos están copados por hombres».

Una realidad que choca frontalmente con la mayor y mejor preparación de ellas. «Tenemos que superar más barreras. Ahora está de moda el género y nadie se va a manifestar de otra manera, pero sigue habiendo micromachismos, violencia estructural simbólica que hacen que al final la mujer siga sin estar reconocida». A ello tampoco contribuye la educación diferenciada. Goicoechea apunta que «los resultados académicos dicen que las mujeres son mejores estudiantes y que manejan mejor su formación. También en la universidad. Lo único que consigue la educación diferenciada es favorecer a unos pocos, a los que más dinero tienen, no a quienes tienen mayores capacidades». La vía es que «las instituciones públicas y privadas dedicadas a la educación lo hagan en una sociedad plural y diversa. Debe haber aulas diversas y atender a la diversidad. Todos tenemos talentos y en esas aulas diversas se puede sacar más partido» al proceso educativo.

El gran reto, el cambio de mentalidad

Pero alcanzar ese reto implica avanzar en cuestiones de género, algo que desde su perspectiva no han hecho las últimas leyes educativas. «Han retrocedido. Ha habido en estos años otras leyes que, por lo menos en sus planteamientos, eran mejores. Con las últimas, y me da igual el partido político que esté en el poder, se ha retrocedido. El sistema debería influir y trabajar en cuestiones de género y diversidad con contenidos transversales en algunas asignaturas hasta el Bachillerato. También en la universidad. Así lo aprenderíamos, nos lo creeríamos desde pequeños y podríamos llegar a los mismos puestos que los hombres. Nada más. No es para superar a nadie».

Ese, el cambio de mentalidad, es el gran reto a afrontar, sostiene, pero requiere implicación colectiva. No llegará «si no cambiamos la mentalidad de los adultos, del profesorado que fue educado en otra ley. También juegan un papel importante los medios de comunicación y hay que hacer campañas para que lleguen a todos los ciudadanos. Todos tenemos una responsabilidad social que asumir», sentencia Goicoechea.

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