La Rioja

Los trabajadores de Ferrovial denuncian que la calidad del servicio de ambulancias «ha retrocedido 20 años»

David Comerón y Jesús Fernández, ayer durante la rueda de prensa en la sede de USO. :: díaz uriel
David Comerón y Jesús Fernández, ayer durante la rueda de prensa en la sede de USO. :: díaz uriel
  • Desde USO critican el «calvario» de los empleados del transporte sanitario riojano y lamentan demoras de hasta 40 minutos en la asistencia a los pacientes

Los trabajadores del transporte sanitario riojano viven un «calvario» desde el pasado 1 de abril cuando comenzó a operar Ferrovial, la nueva adjudicataria del servicio. La denuncia la hizo pública ayer el secretario general de la Federación de Servicios de USO en La Rioja, Jesús Fernández, quien reclamó al Ejecutivo regional que «tome medidas urgentes» para que la situación de «descontrol no se enquiste en el tiempo» y el servicio sanitario «sea acorde a lo que el Gobierno de La Rioja dijo que se iba a realizar. De no ser así, los trabajadores se plantearán medidas más radicales».

Tras la denuncia general, David Comerón, miembro del comité de empresa por USO, explicó que aunque mejoran las ambulancias de urgencia en las cabeceras de comarca que estaban localizadas, «con el ansia de ahorrar», apuntó, «se empeoran los transportes programados y de colectivos y las urgencias de Logroño retroceden 20 años». En su opinón, un «caos», con «falta» de recursos asistenciales, vehículos convencionales (clase A) «no preparados para realizar tareas asistenciales en urgencias y personal localizado e insuficiente». Lo que ha derivado en que «hasta la Cruz Roja esté realizando servicios de forma continuada para intentar que este caos asistencial que se tiene en Logroño repercuta lo menos posible en el usuario del servicio», añadió.

A ello se suma que, según sus datos, las ambulancias tardan hasta 40 minutos en llegar al suceso, frente al intervalo de 3 a 5 minutos que tardaban antes del 1 de abril. Los retrasos, de acuerdo con sus datos, obedecen al recorte del número de ambulancias presenciales. Si antes con Asiscar en Logroño, además de la UVI Móvil y la de Soporte Vital Básico (SVB) que se han mantenido, había tres ambulancias convencionales presenciales (A1), ahora sólo hay una presencial (por doce horas) y dos que tienen que estar localizables. Estos vehículos A1, añadieron, son ilegales ya que no se ajustan al Real Decreto 386/2012 y por tanto no pueden realizar labor asistencial.

Esto ha provocado que, por ejemplo, cuando se solicita en la capital riojana una ambulancia para un accidente de tráfico y tiene que acudir la localizada el tiempo de respuesta se multiplica. «Así ocurrió recientemente con un accidente de moto. El paciente estuvo media hora en la vía pública», aseguró Comerón.

Las quejas de la plantilla también se centran en el escaso material del que disponen las ambulancias, que, de acuerdo con sus datos, sólo llevan un collarín y no cuentan con el dispositivo para inmovilizar de cuerpo entero a un paciente. Las SVB no tienen calefacción en la zona asistencial y las de Soporte Vital Avanzado (SVA), que son demasiado largas para entrar en muchas calles, no llevan las sillas adecuadas. Además, aseguró que se están realizando servicios privados con vehículos de la Consejería, un hecho que el pliego de condiciones prohíbe expresamente.

En el plano laboral, Comerón explicó que los trabajadores desconocen los procedimientos a seguir, el organigrama de la empresa y la organización del trabajo. Además, según su versión, no tienen calendarios laborales y hojas de productividad en nómina ni hay Equipos de Protección Individual (EPI), compuestos por mascarillas, guantes anticorte y casco, entre otros elementos.

El miembro del comité de empresa también denunció que se han producido reestructuraciones de jornadas laborales, que no se están negociando, «y que sólo se deben a la necesidad de hacer rentable la baja temeraria del pliego».

«Una cosa está muy clara -aseguró- el pliego es insuficiente, esta empresa (Ferrovial) no tiene respeto ni por los riojanos, ni por los trabajadores. Faltas graves y muy graves que vienen perfectamente reflejadas en el pliego de condiciones de la Consejería y que no se están aplicando».

La anterior adjudicataria, Asiscar, que prestó el servicio de transporte sanitario durante 15 años, en una carta dirigida a la Consejería de Salud ya advirtió, entre otros aspectos, de las consecuencias de la reducción del canon anual, del peligro para la calidad del servicio de los vehículos con sistema de localización y de la nueva exigencia para los trabajadores -como así ha ocurrido- de obtener el carné de camión por el peso de los vehículos. En la misma misiva, Asiscar argumentó que no concurriría al concurso porque tal como estaba configurado el contrato su cumplimiento era inviable económicamente.

Por su parte, la Consejería de Salud declinó ayer hacer declaraciones ante las denuncias efectuadas desde el sindicato USO.

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