La Rioja

Caja Rioja tenía «solvencia y liquidez»... hasta que se convirtió en Bankia

Caja Rioja tenía «solvencia y liquidez»... hasta que se convirtió en Bankia
  • Una auditora entiende que «si la entidad financiara hubiera seguido su trabajo de manera individual no hubiera tenido problemas de solvencia ni de continuidad»

Caja Rioja cumplía los requerimientos de solvencia, liquidez y provisiones del Banco de España en 2008 y 2009, ha dicho hoy el auditor de PricepriceWaterhouseCoopers Antonio Greño, ante la comisión de investigación del Parlamento para aclarar la situación de la entidad antes de integrarse en Bankia.

Greño, en su comparecencia ante esta comisión parlamentaria, ha situado el contexto real de la entidad desde un punto de vista técnico en los años en los que él auditó las cuentas de Caja Rioja y Ha precisado que, en 2008, Caja Rioja tuvo un resultado positivo de unos 8,2 millones de euros y de 11,58 en 2009.

También ha indicado que la decisión de la integración de Caja Rioja en un Sistema Institucional de Protección (SIP), junto a otras seis cajas, fue "un acto mercantil" de esta entidad riojana, que dejó de tener su control interno el 30 de diciembre de 2010.

Entre otros aspectos, también ha precisado que, conforme al período que él auditó, en 2009, Caja Rioja "no tenía problema alguno para no continuar a futuro durante un año".

Ha aclarado que, al ser la integración a finales de 2010, a él también le correspondió firmar la publicación que Caja Rioja había hecho de sus cuentas consolidadas aquel año y "estaban bien".

Pudo seguir

Ello significa que, "en 2010, Caja Rioja ya estaba dentro de otra entidad y, si hubiera seguido de manera individual durante un año, no hubiera tenido problemas de solvencia ni de continuidad suficientes como para no continuar", ha informado Greño, quien ha indicado que desde los últimos tres años ya no trabaja para la consultora PricepriceWaterhouseCoopers

Al no ser Caja Rioja una entidad independiente, en 2010 ya no realizó sus cuentas de manera individual y, por lo tanto, fue el Banco de España el que estableció para todas las cajas una nueva contabilidad conforme a las normas internacionales, ha explicado.

Entre otros aspectos, ha detallado que, antes de producirse la integración, Caja Rioja tenía una concentración en riesgo inmobiliario muy inferior a la media de las cajas en España.

Estaba, además, mucho más concentrada en el cliente finalista que en el promotor, con lo que reflejaba un perfil medio de riesgo mejor que la media de las cajas españolas, ha señalado Greño.

Según las estadísticas de 2009 del Banco de España, el nivel de provisiones de Caja Rioja en relación a los morosos era superior a la media y, de hecho, al año siguiente, que fue especial para la entidad al estar en el SIP, la caja riojana tenía unas previsiones internas que apuntaban a unas ganancias estables y un presupuesto oficial de resultados positivos.

Lo que cambió todo aquel año, ha insistido, fue la incorporación de Caja Rioja al SIP y es lo que "modificó totalmente sus cuentas de aquel año, en el que las siete entidades que formaron el SIP pasaron a ser dependientes del Banco Financiero de Ahorros, que fue la matriz de las siete entidades y ello trajo sus consecuencias".

En este contexto, ha indicado que el cierre de 2010 fue distinto al que hubiera tenido Caja Rioja si hubiera sido una sociedad independiente.

Una de las consecuencias de todo ello fue que, en 2010, ninguna de las siete cajas formuló cuentas consolidadas -solo individuales- porque eran parte de un grupo mayor que tenía el control.

También se ha referido a que a finales de 2010 hubo un acuerdo con los sindicatos de Caja Rioja para las prejubilaciones -unas 71-, con un coste de unos 19 millones de euros.

A preguntas de algunos de los grupos, ha considerado que las prejubilaciones son consecuencia de la integración en el SIP, ya que la política de la entidad era "prudente".

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