La Rioja

El popular por 1€

Un mercader dejó en depósito cien quintales de hierro a un hombre conocido. Después de un tiempo volvió y le pidió el hierro que le había dejado en custodia. El conocido le dijo: «Puse todo el hierro en un rincón de la casa y se lo han comido los ratones».

Algo así les ha pasado a los accionistas del Popular. La noticia no es la venta del banco, la noticia es que los accionistas lo pierden todo. Una entidad que hace diez años estaba valorada en 19.000 millones y hoy en negativo, entre -2.000 y -8.000 millones. ¿Qué le ha pasado? Como siempre cuando ocurren estas situaciones en las empresas privadas, la culpa es de la gestión, es decir, de la mala gestión. Una visión errónea del mercado sobre todo del inmobiliario. El Banco Popular decidió apostar por el mercado inmobiliario en plena burbuja y le explotó directamente en la cara. Sin embargo ha hecho un excelente trabajo en la pequeña y mediana empresa siendo su activo más valorado y uno de los factores determinantes para que la señora Botín se decantara por comprarlo por el módico precio de 1€, tras la declaración de inviabilidad del banco por parte del Banco Central Europeo. Los actuales accionistas se quedan sin el banco por decisión ejecutiva del Mecanismo Único de Resolución de Fráncfort a instancias del BCE.

Pero analicemos las diferencias que hay con el rescate de las Cajas de Ahorros. En el Banco Popular hay cuatro tipos de damnificados: los empleados que serán reasignados y se les ofertará despidos incentivados; los 300.000 accionistas que pierden todo su dinero; los titulares de bonos y deuda subordinada por un importe de 2.000 millones que también lo pierden todo porque, al igual que los accionistas, todo el activo del banco ha sido traspasado al B. Santander por 1€; y los depositantes que no tienen nada que temer porque la operación se ha hecho precisamente para salvar los depósitos de los clientes. Se ha dado la máxima protección a los depositantes sin gastar fondos públicos. La diferencia sustancial con las Cajas de Ahorros es que en ellas no había accionistas, por tanto nadie perdió nada y el rescate, con fondos públicos, fue para los depositantes y titulares de bonos y deuda subordinada.

A pesar de que no se tengan acciones del banco ni seamos titulares de bonos o deuda subordinada sí puede influirnos la pérdida de valor del Popular. En el caso de que tengamos participaciones de fondos de inversión de renta variable y entre los valores adquiridos por el fondo haya acciones del Popular notaremos la depreciación del importe de las acciones que tenga dicho fondo.

El mercader cogió por la noche las dos caballerías del timador y se las llevó a su casa. A la mañana siguiente éste le preguntó al mercader si había visto sus preciados percherones a lo que le respondió: «Anoche vi como un gorrión cogía con sus garras las dos caballerías y se las llevó surcando los cielos». El timador contestó: «Jamás he visto que un gorrión pueda con un caballo y mucho menos con dos». Y el mercader respondió: «Lo mismo que un ratón se coma el hierro». Haciéndose cargo de la situación el timador le dijo al mercader: «De acuerdo, si me das los caballos te devuelvo el hierro».

El problema de los accionistas del Popular es que no tienen nada para intercambiar. Quizás pedir responsabilidades patrimoniales al ángel exterminador que después de dejar el banco en pérdidas se fue con una pensión de veintitrés millones de euros.

(*) Martín Torres Gavíria

Miembro de European Financial Planning Association España

Twitter @MTorresGaviria

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