La Rioja

La cosechadora como modo de vida

Javier Fernández y Álex Bárcenas posan con su cosechadora a su paso por La Rioja, donde trabajan en Tirgo y Cuzcurrita. :: D.M.A.
Javier Fernández y Álex Bárcenas posan con su cosechadora a su paso por La Rioja, donde trabajan en Tirgo y Cuzcurrita. :: D.M.A.
  • Los propietarios de estos vehículos, valorados en más de 300.000 euros, los consideran una fuente de ingresos

  • Agricultores riojanos ponen rumbo a otras provincias para trabajar con sus máquinas en parcelas ajenas

Una cosechadora puede costar más de 300.000 euros, así que supone una inversión demasiado costosa para que la soporte un sólo agricultor. Habitualmente se alquila esta máquina, incluso con conductor, pero un buen número de agricultores riojanos la tienen en propiedad para no sólo trabajar sus tierras, también la de otros y así rentabilizar el gasto. Estos días han comenzado la temporada en Aragón y Navarra, pero conforme entre y avance el verano cosecharán también en La Rioja y en Burgos.

Es el caso de Óscar Salazar, vecino de Foncea y presidente de UAGR, que se encuentra trabajando en Amudévar con la que es ya su cuarta cosechadora, una fuente de ingresos concebida como «alternativa al cereal». «Cada vez es más corta la campaña, hay más cosechadoras y vienen de todos los sitios a la vez», advierte, porque el negocio, actualmente, «no es tan rentable como años atrás». Y, encima, este año la cosecha se prevé que no va a ser buena. «Va en consonancia con el cereal y sus cada vez más bajos precios. Ya no queda nadie que viva sólo de las cosechadoras. Estas máquinas valen un dineral y no se rentabilizan como antes», dice.

En Foncea son varios los agricultores que disponen de cosechadora propia, como es el caso del alcalde, Pedro Luis Orive. «Con las explotaciones que uno tiene no llegaría a pagar la cosechadora», reconoce. Él cuenta con campos de cereal, girasol, cebada y remolacha, aunque la máquina también sirve para otros cultivos, como el arroz. Su cosechadora tiene ya ocho años, aunque él cuenta campañas. «Nosotros, mi padre, siempre ha tenido cosechadora, pero no salía fuera o lo hacía cerca, a San Vicente, pero ahora salimos todos», afirma Pedro Luis. Acude siempre a los mismos lugares porque tiene clientes fijos, sobre todo, en La Ribera Navarra y Las Bardenas.

El pasado jueves Pedro Luis Orive condujo su cosechadora durante toda la jornada, a 25 Kms/h, hasta Miranda de Arga, donde permanecerá unos veinte días cosechando trigo y cebada. Después regresará a Santo Domingo, trabajará sus propias tierras en Foncea y finalizará trabajando en el valle de Losa. Dos meses intensos en los que le acompañará su hija Sara, que debutó la pasada campaña, le gustó y, como para conducir una cosechadora no se necesita un carné especial, le echa una mano para intensificar la jornada de trabajo cosechando.

El caso inverso es el de los jóvenes Javier Fernández y Álex Bárcenas, de Medina de Pomar, quienes vienen a cosechar a Tirgo y Cuzcurrita. «Trabajamos para terceros. Por lo menos tenemos que trabajar mil horas al año para rentabilizar la máquina», confiesa Javier, además de trabajar sus propias tierras de cereal y pipas. «Empezamos ahora y acabamos en noviembre», advierte.

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