La Rioja

Y en San Millán solo faltó... el calor

El patio de Yuso volvió a acoger una amplia representación política y social riojana. :: Juan Marín
El patio de Yuso volvió a acoger una amplia representación política y social riojana. :: Juan Marín
  • Pedro Sanz, ausente el pasado año, saludó a Ceniceros, pero se marchó descontento nada más concluir la ceremonia institucional

  • El patio de Yuso acogió una ceremonia 'familiar' en la que no faltaron las lágrimas

Sin estridencias en el vestuario -alguna apuesta arriesgada hubo- y desierto el auditorio de las pamelas que lo poblaban en otros tiempos, la curiosidad y la crónica social de la cita de ayer en San Millán volvió a ceñirse en las ausencias y algunas presencias a un acto institucional de nuevo encorsetado bajo el mismo guión a prueba de sorpresas.

Y ayer estaban todos, o casi. No se vio al portavoz parlamentario de Ciudadanos, Diego Ubis, que ya había excusado su asistencia, pero sí estuvieron el resto de compañeros de escaño. También una amplia representación de Podemos, ni juntos ni revueltos, y una amplísima delegación socialista: César Luena, Concha Andreu, Francisco Ocón, Francisco Martínez Aldama, Emilia Fernández, José Ignacio Pérez... Con el Gobierno en pleno en primera fila, tampoco se echó de menos a nadie de las filas populares. Sí, este año sí estuvo Pedro Sanz, el gran ausente del pasado año. Sentado en la segunda fila entre Emilio del Río y José Ignacio Pérez, el vicepresidente primero del Senado saludó a José Ignacio Ceniceros, pero en cuanto se dio por concluido el acto institucional se marchó sin esperar al vino de Rioja. Algo no le gustó y así se lo hizo ver a un dirigente popular antes de partir.

Pasada lista, no se echó de menos a nadie más. Ni siquiera al sol, que hizo aparición poco después de dar comienzo el acto. En unos minutos el termómetro subió de 17 a 22 grados, una delicia frente a los más de 30 grados del pasado año. Algunas nubes y los tres enormes toldos instalados en el patio de Yuso ahuyentaron el bochorno de una ceremonia en la que sí subió la temperatura emocional.

Fue la cita más familiar: Chema Purón fue presentado por su sobrino el escritor Andrés Pascual y dedicó a su esposa un reconocimiento que le supo a eso, a Gloria. No olvidó los años de apoyo de sus padres y hermanos ni tampoco el respaldo de sus tres hijos: David, Pablo y Gonzalo, su «orgullo». Carlos Coloma lo pasó peor que en la bici cuando su padre rememoró sus primeras pedaladas y citó a sus abuelos, Salvador y Doroteo. El campeón, con pajarita, remontó y lanzó el sprint final con su emocionado agradecimiento a Albelda, a La Rioja y, cómo no, a los suyos, sobre todo a los que más sufren sus ausencias, su esposa Loli y sus hijos Carlos y Lucas.

Y como no hay dos sin tres, el nudo en la garganta también le impidió seguir a José Ángel Bartolomé, cuando recordó a la fundadora del Grupo de Danzas de Logroño, Nieves Sainz de Aja y a otros compañeros de la agrupación fallecidos. Al final, tras los himnos, el vino de Rioja en el claustro se encargó de apagar las penas.

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