La Rioja

LA GRAN BATALLA

Después d cincuenta y siete años en la misma posición de observación vitivinícola, en estos momentos nos preguntamos sobre cual ha sido la contienda más importante en la que habíamos intervenido sobre el vino de Rioja.

Evidentemente ha sido la batalla de las variedades tintas.

En torno al año 1980 el consumo de vino tinto evolucionó hacia tintos que presentaban más color.

El Rioja se exportaba con intensidad de color entre seis y diez puntos. Y el mercado pedía entre diez y catorce puntos

El sector riojano pedía la incorporación de variedades foráneas (Cabernet y Merlot) para complementar a nuestro Tempranillo.

Habíamos acumulado ya bastantes conocimientos y experiencias. Por ello nos opusimos.

Ya sabíamos que el Tempranillo siendo de producción limitada por la producía uva de mas color, sabíamos que uva pequeña y racimos pequeños daban una de color y experimentamos maceraciones largas de modo que dijimos al sector que no era necesaria la incorporación de otras viníferas. Que lo lograríamos con tan solo tempranillo.

Todo ello con una viticultura que genere taninos.

Una vinificación que los extraiga pacientemente y una crianza que los polimerice con las antocianos en base a roble, aire y política de trasiegos.

Una visión del panorama comercial riojano desde 1990 permite ver que acertamos al oponernos.

Hoy Rioja hace vinos de crianza (Crianza, Reserva y Gran Reserva) y de alta expresión en base a Tempranillo con evidente éxito sin haberse desdibujado su origen.

Las bases de esta actitud pueden encontrarse s en nuestros libros: «Las variedades de vid y la calidad de los vinos», «Tratado de vinificación en tinto» y «La crianza del vino tinto desde la perspectiva vitivinícola» que en su edición fueron originalidad internacional.

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