La Rioja

El peligro que esconde la montaña

Evacuación de heridos por parte del Equipo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil en La Rioja.
Evacuación de heridos por parte del Equipo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil en La Rioja. / L.R.
  • En sólo cuatro meses el Equipo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil ya ha realizado nueve actuaciones

  • La Sierra de la Demanda, y en concreto el pico San Lorenzo, es la zona más conflictiva de La Rioja

En los primeros cuatro meses que han transcurrido del presente año 2017 el Equipo de Rescate e Intervención en Montaña (EREIM) de la Guardia Civil en La Rioja ya ha efectuado nueve rescates, con tres muertos, una cifra que supera la mitad del pasado 2016, cuando durante todo el año se produjeron dieciséis rescates en montaña de un total de 49, incluyendo peregrinos. Los años anteriores, por fortuna, no registraron muertes.

En el 2015 se produjeron catorce rescates del EREIM, seis de ellos necesitaron helicóptero y ocho personas resultaron heridas, mientras que en el 2014 hubo diecinueve rescates, nueve con helicóptero y trece personas resultaron heridas.

La mayoría de las operaciones que efectúa EREIM en La Rioja se producen en la Sierra de la Demanda y, en concreto, en el pico San Lorenzo, el más alto de la región y en el que se encuentra la estación de esquí Valdezcaray, por lo que es muy frecuentado por deportistas, ya sean esquiadores, montañeros o senderistas. De hecho, el EREIM tiene base en el cuartel de la Guardia Civil de Ezcaray. Pero Villoslada y las Viniegras también son puntos habituales.

El San Lorenzo, con sus 2.271 metros, es el punto más conflictivo de La Rioja en cuanto a los rescates de montaña. El barranco del Calamantío es una de sus zonas peligrosas, pero también la cara norte y Colocobia son problemáticos. La montaña es peligrosa, hay que respetarla.

Dan buena cuenta de ello las tres muertes producidas este mismo año, en apenas un mes. El albeldense de 61 años Antonio Hoyo murió en la pista La Ese de Valdezcaray el 25 de enero a causa de una caída mientras esquiaba y poco después, el 26 de febrero, también murieron los vascos Joseba Zinkunegi e Iker Jausoro, de 50 y 47 años, respectivamente, mientras practicaban raquetas de nieve cresteando por la misma montaña y al caer 300 metros.

El último rescate de montaña realizado en La Rioja este año se produjo el pasado 30 de abril y fue mucho menos trágico. Una pareja se perdió en plena Sierra de la Demanda mientras realizaba la ruta senderista 'Los siete puentes' entre las aldeas de Altuzarra y Azárrulla y fueron socorridos en buen estado por el EREIM. Otro hombre, a principios de febrero, tuvo que ser rescatado en el San Lorenzo después de desorientarse y haber intentado infructuosamente tres veces el descenso.

En su caso, las malas condiciones meteorológicas tuvieron buena parte de culpa, puesto que la niebla y la ventisca dificultaban la visión.

Cuando se produce un aviso es el 112 el que gestiona la actuación, enviando a la Guardería Forestal, los Bomberos, el EREIM o a nadie, dependiendo de la importancia de la intervención.

En La Rioja no se cobra por los rescates, pero en otras comunidades españolas sí, a veces porque el servicio está privatizado. «Para cobrar tendríamos que tener tasas y no las hay. Sí hay una ley de emergencias que se puede aplicar si el rescatado, por negligencia, pone en peligro la vida de los rescatadores, pero nunca se ha aplicado en La Rioja», informa Ignacio Rodríguez Maimón, jefe del SOS Rioja.

Federarse es conveniente para evitar la factura. La póliza de la Federación Riojana de Montañismo (FERIMON), que cuenta con un millar de socios, cubre hasta 12.000 euros del coste que puede suponer un rescate en España y hasta 24.000 euros en el extranjero. No obstante, el presidente de FERIMON, Pablo García Tre, aclara que «en la montaña se puede practicar escalada, alpinismo, travesía... pero es en el senderismo en el que más accidentes se producen, aunque también son menos graves».

«Estadísticamente está demostrado, sobre todo en Pirineos, que hay más accidentes entre los no federados, probablemente porque los federados van en grupo y tienen formación adecuada», advierte Pablo García Tre.

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