La Rioja

ATOLLADERO ECOLÓGICO

El sector de la producción ecológica es bastante más complejo de lo que podría parecer a primera vista. Prueba de ello es la ralentización permanente en la revisión y actualización de su marco regulatorio. Al final, la presidencia maltesa del Consejo ha conseguido iniciar las discusiones con el Parlamento Europeo. Un acuerdo con aspectos clave no resueltos, como los productos no envasados, los controles de residuos o las semillas. En este contexto parece difícil que pueda ser cerrado, tras varios años de proceso regulatorio.

El sector no acepta la imposición de límites para la desclasificación; es decir, que a partir de un determinado nivel de residuos el producto no se pueda vender como ecológico. Argumentan que en muchos casos podría deberse al uso de plaguicidas por agricultores convencionales colindantes, no por una mala praxis del agricultor bio. En todo caso, la distribución, en representación de los intereses de los consumidores, no entra en el fondo de la cuestión y demanda el residuo cero, que en definitiva es lo que pide el consumidor. Sin embargo, los productos ecológicos se producen para dar respuesta a una demanda social que exige la no aplicación de fitosanitarios, tanto sea de forma accidental como intencionada. Por otro lado, la agricultura convencional no va a renunciar al legítimo derecho de uso de fitosanitarios. Tampoco se puede obviar que de ser así, agricultores ecológicos podrían usar fitosanitarios de forma consciente, siempre que no superaran los hipotéticos niveles de tolerancia.

Otro aspecto que demanda el sector es que los alimentos ecológicos que se importan de países terceros cumplan los mismos patrones que los europeos. Una reclamación muy razonable. Frente a la decisión de compra de un mismo producto ecológico, europeo y otro de país tercero, el consumidor no debería pensar si es más o menos bio. Pero de la teoría a la práctica, el trecho es largo. ¿Cómo se acredita que se cumplen estas normas cuando en el seno de la propia UE estas garantías quedan muchas veces en entredicho? De hecho, es frecuente que las organizaciones certificadoras en estados terceros apliquen la normativa ecológica de cada uno de ellos, no la europea, mucho más estricta.

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