La Rioja
Hambre y caos en Venezuela

Hambre y caos en Venezuela

  • El agustino recoleto denuncia la situación que sufre la población y no descarta una guerra civil

  • Rafael Nieto, misionero riojano en Caracas, denuncia el deterioro que vive el país al que llegó en el 2012 desde San Millán

La situación en Venezuela se deteriora cada día. En unos momentos en los que la basura se ha convertido en la despensa de muchos ciudadanos, los muertos se cuentan por centenares al mes y los niños se pelean con las aves de rapiña por unos huesos desechados, según corroboran las imágenes que llegan del país bolivariano, ha llegado la hora de denunciar en alto una situación de «caos brutal». Lo dice Rafael Nieto, agustino recoleto riojano en Caracas, en una colaboración en la revista Vida Nueva, en la que habla de «agotamiento, hambre, miedo, caos e incertidumbre».

Rafael (San Millán, 1972) llegó a Venezuela en enero del 2012 y, desde hace dos años y medio, está al frente de un colegio en pleno centro de Caracas. No es mucho tiempo, pero cuando mira atrás, reconoce con pesar que cada año es peor que el anterior. «Las dificultades para encontrar comida y medicinas son reales. No hay. Con el sueldo del mes no puedes vivir más de una semana», escribe en la revista religiosa y corroboraba ayer por la tarde en la conexión telefónica mantenida por este periódico: «Yo solo como pasta, arroz y pollo, de ahí no salgo, pero no me quejo porque muchos de mis alumnos apenas desayunan y sólo comen una vez al día».

Lamenta que con el sueldo del mes no se puede vivir más de una semana y es necesario tener dos trabajos y que toda la familia colabore. Hay hambre y, en ese contexto, el dinero no vale nada. «Hay que gastarlo inmediatamente porque mañana vale la mitad. Todos los días veo a personas buscando en los contenedores de basura. Cuando llaman a mi puerta para pedir algo que comer, la mayoría de las veces no puedo darles nada».

A esta situación suma la falta de información, no se sabe lo que está pasando ni lo que va a pasar. «Nosotros nos informamos a través de los periódicos de España, porque el Estado hace tiempo que dejó de dar datos. Pero la realidad es imposible esconderla». En Caracas, según sus datos, son asesinadas cada mes unas 450 personas. El 90% de los casos jamás se investigarán o la documentación del proceso policial o jurídico se perderá por el camino.

La única luz es que, «por fin se le cayó al Gobierno la careta democrática». Es clave, incide, que la gente ya tiene conciencia de que se puede hacer algo, pero el camino que puede llevar el país es toda una incertidumbre», lamenta el religioso riojano convencido de que la situación actual no puede durar mucho más. «Si sigue la presión en la calle, el Gobierno terminará derribado, pero el país está dividido y no descarto una guerra civil».

La situación deriva en una inseguridad que se vive a pie de calle. En Venezuela que se te acerque una moto con dos jóvenes montados «es echarse a temblar». «En mi entorno es normal conocer a alguien a quien han matado su hijo, han secuestrado a su sobrino... o ha vivido el terror de cerca. A mí personalmente me robaron el móvil nada más llegar a punta de pistola», recordaba ayer desde la distancia y con la emotividad de quien lleva tiempo fuera de su tierra este agustino recoleto, que llegó a ser viceprior del monasterio de San Millán y su guía turístico.

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