La Rioja

El ERE de Ibercaja prevé la pérdida de unos 30 empleos y 18 oficinas en La Rioja

Oficinas centrales de Ibercaja en la Gran Vía de Logroño. :: juan marín
Oficinas centrales de Ibercaja en la Gran Vía de Logroño. :: juan marín
  • La entidad pacta con los sindicatos el cierre de 140 sucursales y la salida voluntaria de hasta 590 trabajadores de entre 57 y 59 años en España

Ibercaja seguirá siendo, por número de oficinas, la entidad financiera más fuerte de La Rioja. Pero perderá músculo. A última hora de la noche del martes se alcanzó un preacuerdo en el ERE que la entidad anunció a mitad de marzo y que rebajó considerablemente el número de salidas de empleados y, en menor medida, el cierre de oficinas. En total, serán 500 los trabajadores que se desvinculen de la entidad (la intención inicial era de 686) y 140 las sucursales que apaguen la luz frente a las 160 previstas en primera instancia. La Rioja no esquivará ese adelgazamiento. Ese principio de acuerdo apunta que en la provincia de La Rioja (en la que organizativamente Ibercaja también incluye su red de oficinas en Guadalajara) se clausurarán 28 oficinas (en la primera intención de Ibercaja eran 30) y se prescindirá de 47 trabajadores frente a los 65 iniciales. Atendiendo al peso de la entidad en cada una de las regiones, 18 de las sucursales estarían en La Rioja y 10 en Guadalajara, si bien el reparto definitivo está aún sin definir.

Más complicado, asume Miguel Ángel Villalba, representante de CCOO en el banco aragonés, es determinar la distribución geográfica de la salida de empleados. Aplicando el criterio de la implantación territorial de la entidad, serían 30 en La Rioja y 17 en la provincia manchega, pero hay un condicionante: el ERE es voluntario y en este momento las cifras negociadas son meras cuotas territoriales.

Así, el número final de despidos en cada área dependerá de las adhesiones que logre el ERE, que por las previsiones de los sindicatos superarán ese tope de 500 empleados. Villalba explica que podría darse el caso de que en La Rioja nadie decidiera incorporarse al ERE, por lo que esa cuota se cubriría con los voluntarios de otras regiones. O a la inversa, es decir, que un exceso de adhesiones en La Rioja compense el posible 'déficit' en otras territoriales.

Esa voluntariedad es uno de los grandes logros que, para CCOO (que firmó el preacuerdo junto a Csica y ACI, el 64% de la representación sindical y que contó con el rechazo de UGT), tiene la redacción final de un ERE al que se podrán adherir los trabajadores que cumplan 57, 58 y 59 años de edad antes del 31 de diciembre. Las condiciones económicas, informó Ibercaja, se han cifrado en un 80% del salario neto anual más una prima, con un tope del 85% de dicha referencia salarial. También se prevén bajas indemnizadas para empleados de 55 y 56 años y para 90 trabajadores que, como consecuencia del cierre de sus oficinas, sean trasladados a más de 50 kilómetros de distancia y decidan causar baja.

Miguel Ángel Villalba, que calificó el acuerdo como «muy positivo», hace hincapié en una triple garantía: «Primero, la voluntariedad absoluta. Creemos que serán más de 500 los que se inscriban y no podrán salir todos los que lo deseen; segundo, la movilidad geográfica, que se reduce al mínimo [200 personas a un máximo de entre 35 y 50 kilómetros]. Además los trabajadores a los que se les cierre su oficina podrán optar por un traslado [un máximo de 200 y sin límite de kilómetros] o por un despido que incluye una indemnización que multiplica por cinco lo previsto en la reforma laboral. Además hay una garantía de empleo hasta el año 2020 para que los que se queden no sean los 'paganos' del ERE».

Desde UGT -que rechazó el acuerdo al denunciar que se les había «retirado de la negociación»- Victoria Camarena insistió en que «no se ha justificado ni están acreditadas las causas económicas, organizativas y productivas» en que basan un ERE que tildó de «negativo».

Reubicaciones:

Aplicación del ERE:

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