La Rioja

La primera añada

Los alumnos de la quinta promoción del Grado de Enología presentaron ayer sus seis creaciones. Hoy se podrán catar. ::
Los alumnos de la quinta promoción del Grado de Enología presentaron ayer sus seis creaciones. Hoy se podrán catar. :: / MIGUEL HERREROS
  • La V Promoción del Grado de Enología de la UR presenta este jueves sus vinos '17'

Sobre la mesa, seis botellas. Tres tintos, un blanco y dos rosados, uno de ellos elaborado con el método champenoise, el de la región francesa de Champagne. El conjunto, dicen quienes saben de esto, es armónico. Un equilibrio perfecto entre la tradición de Rioja, la (todavía) falta de complejos y frescura de sus autores y la irreverencia del 'afrancesado'.

Son los 17 enólogos (a falta de algún examen) de la quinta promoción del Grado de Enología de la UR, los de la quinta del 17. Demasiadas señales como para que su obra no se llamara '17'. Lo del 'ave Fénix' de la etiqueta, un código interno, un guiño a su constante resurgimiento.

«Han sido los enólogos los que han tomado las decisiones», explicaba la vicerrectora de Investigación de la UR, Belén Ayestarán, en la presentación de una añada que hoy podrá catar (19.30 horas) quien se acerca al Aula Magna del CCT. Y es que el de Enología, aseguraba Ángel Luis Rubio, decano de la Facultad de Ciencias y Tecnología, es uno de los pocos estudios en los que «los alumnos pueden sacar el producto completo de su carrera».

¿Y los enólogos? Victoria Vicente explicaba que no ha sido fácil. «Somos 17 jefes y 17 empleados. Cada uno veníamos de un sitio y al final hemos trabajado en equipo y hemos solventado todos los problemas hasta sacar estos vinos que están fenomenal».

Juan García fue el encargado de presentar los vinos (y de agradecer la colaboración recibida de instituciones y empresas para poder completar una vendimia). «Los hemos dividido en tres grandes grupos. Uno más juvenil, en los que hemos arriesgado mucho; otro más tradicional; y luego el espumoso rosado». Entre los 'modernos' destacaba un «blanco envejecido en barrica durante un mes» (la crianza se condensa y ajusta a los periodos lectivos) y elogiaba, de entre los tradicionales, «el rosado garnacha», además de un graciano monovarietal en el que han aprovechado «que la uva maduró muy bien y que dio vinos muy coloridos y agradables al paladar». El 'tridente autóctono' se completó con el tinto 'crianza' elaborado con tempranillo, graciano y mazuelo.

Y luego está «la joyita», el rosado champenoise. «Queríamos destacar la juventud y modernidad y lo hemos logrado con un color muy curioso», defendía Juan García. Eso sí, puestos a elegir, optó por el blanco. «Al final me van a pegar...».

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