La Rioja

Las titulaciones técnicas pierden alumnos

Las titulaciones técnicas pierden alumnos
  • Estas carreras siguen restando estudiantes en La Rioja pese a las elevadas tasas de empleo

  • Las empresas riojanas sufren la falta de ingenieros y matemáticos y acuden a los campus en busca de cantera

Son carreras con un puesto de trabajo asegurado. Las empresas se los rifan y su escasez da carta blanca a los futuros titulados para poner las condiciones y marcar las reglas de cuándo, cómo e incluso cuánto, y pese a ello las aulas universitarias de las titulaciones incluidas bajo la denominación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) no sólo no logran llenarse sino que han experimentado en los últimos años lo que desde algunas organizaciones como la OCDE y la UE han tachado de «preocupante» descenso.

En La Rioja también se da este paradójico fenómeno: por mucho que aumenta la demanda de profesionales especializados en ramas técnicas, las titulaciones no tienen el suficiente tirón entre los estudiantes. Un dato que ilustra a la perfección este 'revés' laboral es que en los últimos veinte años, el número de estudiantes matriculados en las ingenierías se ha reducido casi a la mitad, aunque en este caso además de la crisis que afecta a estas carreras, tal como lo sostiene el vicerrector de Planificación de la Universidad de La Rioja (UR), José Luis Ansorena, confluyen factores demográficos y es que, básicamente, la generación de entonces era bastante más numerosa que la actual.

Si la comparativa se efectúa con el número de alumnos matriculados una década atrás, la caída de vocaciones también es evidente. Mientras en el curso 2006-2007 había 1.388 estudiantes matriculados en la Universidad de La Rioja (UR) en alguno de los grados de ingenierías Agrícola, Informática, Mecánica, Eléctrica y Electrónica Industrial y Automática, este curso 2016-2017 ascienden a 726, lo que representa un descenso del 49%. Y tanto entonces como ahora, parte del número de plazas se quedaban sin cubrir, de ahí que la UR adaptó la oferta a la nueva realidad en todos los títulos, pero especialmente en las ingenierías.

El ajuste fue mayor en las ingenierías Eléctrica y Electrónica, Industrial y Automática, que recortaron su oferta de nuevo ingreso a la mitad, pasando de 50 a 25 plazas. Pese a esa adecuación a los nuevos tiempos, las aulas siguen sin llenarse. Basta un ejemplo: de las 25 plazas de primero de este curso en Ingeniería Eléctrica sólo se han cubierto 15 y 35 de las 50 de Ingeniería Agrícola.

La crisis, la FP...

Aún así, en el campus público de La Rioja creen que la oferta actual es la adecuada a la demanda. Reconocen que la cantera de ingenieros se ha reducido con los años, un fenómeno que Ansorena atribuye en parte a la crisis económica que «afectó sobre todo a las titulaciones que estaban más directamente relacionadas con el mercado laboral, en este caso las ingenierías». Pese a ello, el vicerrector de Planificación percibe «que sería precipitado reducir nuestra oferta de plazas de nuevo ingreso por una situación que creemos que es coyuntural». «Pensamos que la economía se va a reactivar y va a haber un aumento de la demanda de estas titulaciones y, por supuesto, la UR es un buen sitio para estudiarlas», apuntó.

Desde el otro lado de la barrera, la Federación de Empresarios de La Rioja (FER) es consciente de un fenómeno que pone en jaque a la entidad. Eduardo Fernández, secretario general de la patronal, asegura que se ha detectado que una de las necesidades de las empresas es encontrar recursos humanos cualificados fundamentalmente en áreas técnicas, como ingenierías, que «son carreras que van teniendo una demanda mayor a medida que hay una mayor recuperación económica».

Respecto al descenso del número de alumnos que se matriculan en las titulaciones agrupadas bajo la denominación STEM, Fernández lo atribuye a, entre otros factores, el auge que ha experimentado en los últimos cinco años la Formación Profesional (FP), sobre todo los grados superiores.

Dentro de la cualificación, en la FER consideran que otro de los puntos débiles son los idiomas. Y es que en los últimos años se han experimentado dos procesos cruciales, por un lado la globalización, que lleva a que las empresas demanden trabajadores con idiomas, y por otro, la transformación digital de las empresas, que conduce a que cada vez se reclamen más especialistas en materias como ciberseguridad, bigdata y diseño de software, entre otras. «Son titulaciones difíciles de cubrir y en el futuro lo van a ser más», apunta.

En ese desequilibrio entre la oferta y la demanda de titulados, la Universidad de La Rioja y la Federación de Empresarios caminan de la mano para tratar de fomentar las vocaciones y la existencia de una cantera que solvente el problema de la falta de profesionales cualificados para determinados puestos de trabajo, un mal endémico no sólo en esta región, sino en prácticamente todas las comunidades del país. Tal es así que ambas instituciones tienen suscritos varios convenios para fomentar el acercamiento entre el campus y las empresas a través de las prácticas, especialmente de las tres ingenierías industriales.

Se rompe la paridad

En paralelo a este fenómeno que ha vaciado las aulas, se ha producido otro que ha pasado más de puntillas: la paridad que prácticamente se había logrado en años anteriores en las titulaciones técnicas se ha vuelto a romper y los hombres vuelven a llenar las aulas frente a un puñado de mujeres. En Matemáticas, por ejemplo, hace 20 años ellas suponían el 60% del total de alumnos, mientras que este curso representan el 39%.

En las ingenierías, aunque prácticamente nunca han sido mayoría, la entrada de las mujeres se ha frenado en seco y en titulaciones como Ingeniería Mecánica suponen el 14,4% del conjunto de estudiantes.

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