La Rioja
Salida de agua del río Tirón desde la presa de Leiva.
Salida de agua del río Tirón desde la presa de Leiva. / L. R.

La CHE alerta de la contaminación por nitratos en aguas subterráneas de La Rioja

  • El uso de fertilizantes químicos agrícolas afecta a acuíferos de los aluviales del Tirón, Oja, Najerilla-Ebro y La Rioja-Mendavia

Lo que no mejora, empeora. El informe CEMAS (Control del Estado de las Masas de Agua) hecho público hace unos días por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) constata la permanencia de un problema histórico y una vieja preocupación: la afección en los acuíferos de ciertas actividades agrícolas.

El estudio, con casi 350 páginas tras dos años -2014 y 2015- de toma de muestras y análisis en toda la cuenca, alerta de la contaminación por nitratos en masas de aguas subterráneas en los aluviales del Tirón, Oja, Najerilla-Ebro, La Rioja-Mendavia y Ebro-Aragón-Tolosa-Tudela, con concentraciones que han superado ampliamente en los diversos muestreos realizados los 50 mg/l (miligramos por litro) de NO3 que fija la Organización Mundial de la Salud (OMS) como límite máximo aconsejable.

El informe también confirma concentraciones elevadas en nitratos en otras masas de agua superficiales, como el río Encemero, en Tormantos; el Reláchigo, en Herramélluri; y el Zamaca, en Ollauri. Respecto al Encemero, que se recuerda que puede recibir aportes de la masa subterránea del aluvial del Tirón, sus cuatro determinaciones superaron los 50 mg/l de NO3, con un máximo de 69,6 en marzo del 2015. En el Reláchigo, con aportes también de la masa subterránea del aluvial del Tirón, 12 de las 27 determinaciones realizadas desde el 2008 han superado los 50 mg/l, con máximos de 131 mg/l en septiembre del 2014 y 124 mg/l doce meses después. En el Zamaca, cuyo punto de muestreo se encuentra cerca de la desembocadura, por lo que puede recibir aportes de la masa subterránea del aluvial del Oja, todas las determinaciones realizadas superaron los 100 mg/l, con un máximo de 134 en octubre del 2015.

El análisis de la CHE también dedica un capítulo al control de plaguicidas. En este caso se inspeccionó el aluvial del Najerilla-Ebro, en el que se realizaron 16 analíticas en siete puntos de control, con positivo en plaguicida en los siete.

«Aunque los ríos y pantanos de La Rioja están en buen estado, por encima de la media de la cuenca del Ebro, sí se detectan algunos problemas por contaminación difusa de origen agrario el algunos aluviales, sobre todo en el tramo bajo del Oja, desde Santo Domingo de la Calzada a Casalarreina, que sería el punto negro; en el tramo final del Najerilla, desde Nájera hasta la desembocadura en la margen derecha del Ebro, junto a Torremontalvo. También se da en el Zamaca, en Bañares, San Torcuato, Zarratón; y el tramo final del Tirón», concreta Javier San Román Saldaña, jefe del Área de Calidad de las Aguas de la CHE, quien aclara que «en el resto, donde sobre todo hay viñedos, no existe problema porque ese tipo de cultivo, que se abona poco o nada y se riega poco o nada, no contamina».

Preocupación sin alarma

«Justo debajo de Santo Domingo, como es una zona hortícola hay más contaminación de origen agrícola porque se abona más y, además, es un acuífero muy vulnerable porque es todo de gravas, con lo que es fácil que si no se abona en concentraciones adecuadas y dosificando bien, al final se infiltre parte que acaba en el agua subterránea, con lo que el acuífero termina con esa marca de nitratos, lo que afectará a cualquier pozo de la zona e imposibilitará sus aguas para el abastecimiento», añade.

Pese a todo, el experto, aunque admite cierta preocupación, considera que la situación «no es alarmante porque es una zona muy pequeña en lo que es La Rioja, pero es importante, y así se lo hacemos saber a la Comunidad Autónoma, para que persista en la concienciación a los agricultores del uso moderado y cuidadoso de abonos, nitratos y plaguicidas».

Tras explicar que hay zonas mucho peor incluso en la propia cuenca del Ebro, San Román recuerda que «la contaminación de origen agrícola es un tema muy serio en Europa pero en La Rioja no pese a que efectivamente existe en algunas zonas muy concretas». Como única solución, recuerda, «tenemos que quien genera la contaminación deje de hacerlo, que el resto ya se irá limpiando solo», pero añade: «El problema es que una contaminación de este tipo en un río desaparece en unas horas, pero en las aguas subterráneas ese periodo se convierte en años y, a veces, en décadas».

El informe, en su capítulo final, también se ocupa del análisis de las captaciones de agua subterránea inventariadas como abastecimientos con incumplimientos no atribuibles a las condiciones naturales de la masa de agua. Así destaca el manantial de la Fuente de la Dehesa (Alberite), con valores altos en nitratos desde el 2011 y de selenio en el 2012 y el 2013; pozo Recueja (Alcanadre), manganeso desde el 2003 y nitritos en el 2006 y el 2014; pozo Soto Castilluelos (Aldeanueva), hierro en el 2009 y 2011; pozo de las piscinas (Autol), actualmente en desuso, manganeso; pozo Pelocaqui (El Villar de Arnedo), nitratos desde el 2007; manantiales Celadas y San sebastián (Entrena), nitratos; pozo Los Aguazales (Galilea), nitratos desde el 2007; manantial Fuente del Estrecho (Haro), nitratos; manantial Fuente la Rueda (Murillo), nitratos de origen agrario y por sulfatos de origen natural; y pozo del Ebro (San Vicente), nitratos, nitritos y manganeso.

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