La Rioja

Una palabra suya

Subido al atril del recinto ferial de Albelda, el exconcejal logroñés Pablo Santaolalla pidió el sábado el voto para José Ignacio Ceniceros y clamó: «Como vosotros, yo también estoy recibiendo llamadas». Ese universo telefónico ya había sido mencionado por su candidato con ocasión de su presentación en sociedad en Riojafórum, cuando se quejaba de las presiones que, a su entender, nacían de los partidarios de Cuca Gamarra. Un tipo de conducta a la que Ceniceros se consideraba ajeno, lo cual será seguramente cierto: tan cierto como que tanto él como su rival ya cuentan en su equipo con los encargados de semejante cometido. Lo cual no debería sorprender. Esas llamadas serán legítimas siempre que no deriven en amenazas. Aunque sean veladas.

Una posibilidad que, sin embargo, partidarios de ambos sectores garantizan que sí se está produciendo en las vísperas congresuales. Y que atribuyen, por supuesto, al contrincante. A ese adversario a quien estos días dirigen los más acres reproches, mientras reservan sus caricias para el afiliado. Porque tanto Ceniceros como Gamarra, veteranos del PP, saben lo que necesita ese militante al que cortejan: una palabra suya. Un comentario de aliento, un espaldarazo tácito o expreso. El cariño vetado durante los años en que se imponía el rodillo, así en el Gobierno como en el Parlamento, incluido por supuesto el partido: cuando se daba por descontado el fervor de las bases. Cuando ni siquiera era necesario incluir entre los estatutos la precisión de que el presidente del Ejecutivo sería el líder del PP: sí, también esa doble condición se daba por descontada.

Lo cual, curiosamente, también ocurre ahora. Incluso en esta época de amputación del autoritarismo y transversalidad en las tareas orgánicas, la ponencia estatutaria incluye (por omisión, tal vez) la idea de que el presidente del partido lo sea también del Gobierno: así figura expresamente en la ponencia que debe aprobarse el sábado. Buenas noticias para Ceniceros, que esgrime esa baza como nuclear para sus aspiración de salir victorioso de Riojafórum. Un argumento que le devuelven corregido sus rivales, para quienes precisamente lo que pretende el congreso es volver a la normalidad. Que lidere el PP quien opte a gobernar como cabeza de lista en las autonómicas, a las que por cierto ninguno de ellos se presentó como cabeza de lista en el 2015: cuando la palabra de su jefe, entonces Pedro Sanz, no se tomaba en vano.

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