La Rioja
Sanz, en un momento de su intervención para anunciar que no optará a la reelección. :: justo rodríguez
Sanz, en un momento de su intervención para anunciar que no optará a la reelección. :: justo rodríguez

Sanz anuncia que no optará a la reelección para presidir al PP y apela a un «relevo generacional»

  • El líder de los populares riojanos durante 24 años deja el cargo y da su apoyo tácito a Gamarra con el objetivo de ganar las elecciones en el 2019

El máximo referente del PP de La Rioja durante más de dos décadas deja la cúpula del partido. Pedro Sanz solemnizó ayer lo que en alguna fase de la carrera por ocupar la presidencia de los populares riojanos se había puesto en duda: no optará a revalidar el cargo y zanja su etapa institucional en La Rioja aunque permanecerá como diputado regional y senador autonómico hasta el final de la legislatura y, como dejó entrever, no cierra la puerta a otras responsabilidad más elevadas fuera del territorio. «Aquí no aspiro absolutamente a nada, pero no digo nada de Madrid porque nunca sabes si en un momento determinado puedes estar ahí en alguna circunstancia», aseveró en la prometida comparecencia tras el congreso nacional del PP para «reflexionar» sobre el regional que se celebrará el 1 de abril y al que se han postulado Cuca Gamarra y José Ignacio Ceniceros en un clima de división inédito en el partido que gobierna la comunidad autónoma desde 1995.

Al estilo que ha sido su seña de identidad en momentos trascendentales, refiriéndose a sí mismo en tercera persona y apoyándose en la 'foto' del pasado para proyectar la imagen del futuro, Sanz prologó con un subrayado al «orgullo personal» del trabajo realizado el mensaje central de su intervención: el partido precisa una «renovación generacional» que lo enfile hacia el objetivo irrenunciable de ganar las elecciones del 2019.

Una apelación tácita a sus preferencias por la actual alcaldesa de Logroño como heredera aunque rehuyó pronunciar su nombre -«no hace falta ser muy listo para sacar conclusiones, pero no lo voy a decir», reconoció- haciendo una analogía con su propio ascenso a la cumbre en la jerarquía del PP riojano en 1993. «Entonces no éramos nada como partido, no estábamos en los ayuntamientos ni en Europa y fuimos capaces de asumir el Gobierno de La Rioja y mantener la mayoría absoluta durante 20 años», repasó para indicar que en aquella coyuntura «la juventud estaba muy presente» y hubo un ejercicio de «generosidad» por parte de la dirección saliente para conformar así un partido ganador que superó la hegemonía socialista. «Las dos claves en aquel momento fueron sumar y estar unidos», sintetizó para avalar ahora su propio «paso a un lado» sin renunciar a su responsabilidad en la actual legislatura «en la que estaré hasta el final» al haber encabezado la lista en los comicios del 2015.

Sanz se esforzó a partir de ahí en responder a todas las interrogantes suscitadas respecto a la lucha sucesoria. Entre ellas, la fractura abierta en el seno del partido entre los dos aspirantes a tomar su relevo. «Me gustaría que las divisiones no se dieran por ambición personal sino por proyectos con contenido», empezó diciendo para concluir: «Tengo la percepción de que se está produciendo más un interés de estar en el cargo que, aunque es legítimo, me duele», reconoció.

Transición

A pesar de la confesión ante los medios, Sanz se mostró renuente a cargar las tintas contra el actual presidente del Gobierno de La Rioja u otros afines encuadrados ahora en las filas de Ceniceros como el consejero de Fomento y todavía secretario general, Carlos Cuevas. «Nunca voy a hablar de traiciones, y menos de José Ignacio, que siempre ha estado a mi lado como todos (...) y cada uno es libre de hacer lo que crea oportuno en cada momento», respondió a preguntas de los medios de comunicación.

Lo que sí reveló en este punto es que tras perder la mayoría absoluta y renunciar a continuar en el Palacete para evitar así que la presidencia del hemiciclo quedara en manos del PSOE, el partido acordó abrir una etapa transitoria con Ceniceros como jefe del Ejecutivo hasta reordenar la situación. «Él mismo dijo que estaría cuatro años y nada más y todo el mundo pensó a futuro en Cuca», reveló más allá del discurso previsto para aludir a que, como en su caso en 1993, la hoja de ruta en el PP ha pasado históricamente por alcanzar primero la presidencia del PP y luego ser candidato a presidir el Gobierno de La Rioja. Una circunstancia que a su juicio descartaba su continuidad como líder del partido hasta los próximos comicios «porque hubiera sido un error retrasar el problema».

Sanz rechazó también pronunciarse sobre las posibilidades de acordar una lista de consenso de aquí a la celebración del congreso en vista de la polarización. «Sería lo idóneo, pero no está en mi mano», se limitó a decir para volver a incitar a la generosidad de las partes y confiar en que el cónclave se desarrolle «con normalidad» y el resultado final no lamine la situación del perdedor (o perdedora). Sea cual sea el bando por el que se pronuncie la militancia y negando que haya «maniobrado» en este sentido, Sanz conminó a la «inteligencia» de quien le suceda al frente del PP con el fin de que «trabaje a partir del 2 abril para conseguir el objetivo de ganar las elecciones autonómicas del 2019».

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