La Rioja

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO

Sanz atiende a la prensa durante su intervención ayer en la sede del PP. :: justo rodríguez
Sanz atiende a la prensa durante su intervención ayer en la sede del PP. :: justo rodríguez
  • La oposición acoge la marcha de Sanz con una mezcla de alivio e incredulidad y exige que su sucesor (o sucesora) dé un giro a la etapa y los modos del expresidente

La era de Sanz como todopoderoso líder del PP de La Rioja ha concluido oficialmente, pero aún queda por conocer qué partido surgirá del congreso que elegirá su relevo y la mayor incógnita: si la sombra del todavía senador autonómico se proyectará en la gestión de su sustituto (o sustituta). Entre esas dudas y certezas fluctuó ayer la reacción del resto de los partidos al certificar la marcha del de Igea.

Para el PSOE, con Sanz desaparece una manera de hacer que ha marcado negativamente una parte sustancial de la política regional reciente. «Su época ha sido un desastre», reflexiona el secretario de Organización de los socialistas. «Un tiempo marcado por el sectarismo, la consideración del adversario como un enemigo», agrega Francisco Ocón para poner en tela de juicio que su salida sea definitiva. «Ha mentido durante 20 años, así que no vamos a valorar sus palabras, sino los hechos», indica haciendo hincapié en que a pesar de su anuncio continuará como senador autonómico y sin mostrar sorpresa ante el apoyo de Sanz a Gamarra. «Si sigue su estela, no se superará la etapa ya vivida», avisa a la alcaldesa de Logroño.

El portavoz de C's juzga «lógico y normal» el paso dado ahora por el expresidente de la comunidad. «Cuando renunció a formar Gobierno entendió el mensaje de que las mayorías absolutas son cosa del pasado, y ahora se ha vuelto a ver forzado por la situación», sostiene un Diego Ubis que sospecha que «a pesar de todo, Sanz nunca ha querido irse». Desde el respeto a la decisión que tome la militancia popular en su próximo cónclave -«tendrán que decidir si siguen anclados en el pasado o dar un paso adelante»- Ubis pone el foco en que quien tome el testigo de Sanz deberá ser fiel al acuerdo de investidura suscrito en junio del 2015 con la formación naranja. «No es un debate de nombres y edades, sino de actitudes y comportamientos que incluyen mantener y cumplir los acuerdos firmados en su momento», afirma instando al PP a «forjar un nuevo proyecto para un nuevo tiempo» como el que, dice, se respira en el hemiciclo tras la pérdida del control omnímodo.

Podemos huye de los eufemismos sin ahorrar críticas. «El cacique no se va», arguye Francisco Javier Garrido al tiempo que avisa de que como senador autonómico deberá rendir cuentas ante el Parlamento riojano. «Tendrá que explicar qué hizo con su chalé, cuál fue su papel en la trama que implicó al Fiscal General», sostiene para dibujar un legado desolador de la gestión de Sanz. «Deja una Rioja despoblada en el medio rural, con empresas que cierran o se van, corrupción, trabajos precarios y sueldos ínfimos...», resume incrédulo sobre el futuro del PP. «Gane uno (Ceniceros) u otra (Gamarra) nada cambiará».

Una herencia similar observa el aún presidente del PR+. «El 'aquí mando yo' que ha practicado durante 20 años ha dejado una comunidad sin plan industrial, aislada en sus infraestructuras, enfrentada a sus vecinos...», señala Fernando Gómez invitando al PP a una regeneración «que no es cuestión de edad».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate