La Rioja

Gamarra ofrece «renovación, unidad y un partido más abierto» para liderar el PP

Cuca Gamarra, junto a las esculturas que configuran la pieza del artista Miguel Ángel Sáinz, después del acto en el que anunció ayer en Santa Coloma su candidatura a presidir el PP.
Cuca Gamarra, junto a las esculturas que configuran la pieza del artista Miguel Ángel Sáinz, después del acto en el que anunció ayer en Santa Coloma su candidatura a presidir el PP. / SONIA TERCERO
  • La alcaldesa de Logroño se adelanta a Ceniceros y presenta su candidatura «con la energía de la juventud»

Por sorpresa, aunque era una noticia más que anunciada. En un lugar de alto poder simbólico, el pequeño municipio de Santa Coloma, cuna de la riojanidad, Cuca Gamarra se lanzó ayer a la carrera por la presidencia del Partido Popular de La Rioja. Y en una hora muy pertinente: en vísperas de su decimosexto congreso, programado el 1 de abril, y en los días previos a que concluya el lunes el plazo para presentar su candidatura, la alcaldesa de Logroño tomó la iniciativa: se adelantó a su rival por hacerse con el liderazgo del partido y obligó a José Ignacio Ceniceros a mover ficha si también decide formalizar su intención de competir por ese puesto. Gamarra, que compareció en solitario ante los medios de comunicación, se atrincheró en la defensa de los atributos que pretende que distingan su gestión si finalmente los militantes se decantan por su candidatura, esas palabras fuerza que imprime a su discurso desde que se postuló como posible líder del PP: renovación y futuro. Dos mensajes a los que añadió su promesa de fomentar un partido más abierto. Y unido.

Porque la unidad será clave en ese borrascoso horizonte que se avecina. De ahí tal vez que Gamarra, luego de leer su discurso y contestar a los periodistas, insistiera en su oferta de integrar en su lista a quienes compartan esos mismos valores. Preguntada si esa invitación incluía a sus adversarios declarados, los dirigentes nucleados en torno al presidente de La Rioja, fue cauta. Fiel a su guión, se enrocó en ese impreciso llamamiento a la unidad y sólo se permitió una debilidad: una catarata de risas cuando le interrogaron si ya disponía de los 90 avales requeridos para ser proclamada aspirante. A lo cual añadió esa frase recurrente según la cual «éste es un gran partido» en referencia al PP. «Decidiremos lo que consideremos mejor», avanzó.

Gamarra evitó más concesiones ante la prensa. Una y otra vez volvía a recordar las frases más contundentes de su discurso, nueve folios donde aparece su nombre junto al lema 'Juntos, somos el futuro' y un puñado de buenas intenciones que a buen seguro podría compartir cualquier otro responsable de su partido. ¿En dónde reside por lo tanto la diferencia fundamental respecto a otras doctrinas, las preconizadas por Ceniceros por ejemplo? La palabra clave, la que surge durante la lectura de su declaración de intenciones, es por supuesto futuro, pero también late una invocación al relevo generacional que su candidatura también aspira a protagonizar.

Y ahí el elemento clave se denomina energía. No cualquier energía, atención: sino «la energía de la juventud». Que fue un concepto insistentemente aireado por Gamarra durante su alocución en la plaza de Santa Coloma, rodeada de las metafóricas figuras donde el artista Miguel Ángel Sáinz plasmó su idea de La Rioja: la alcaldesa de Logroño, a quien sus críticos reprochan precisamente su escasa conexión con el territorio interior, inauguró su intervención recordando que en ese municipio del valle del Yalde «hace más de 200 años, los alcaldes y representantes de 59 municipios plantaron la semilla de lo que hoy es La Rioja». Es decir, que en su candidatura para liderar el PP se debería percibir ese mismo impulso municipalista, del que se consideró leal seguidora: un guiño a todos esos concejales de La Rioja interior que serán decisivos en el congreso anunciado en Riojafórum. Una manera, en resumen, de señalar que ella, aunque a otra escala, es una de ellos: esos mandatarios del PP «que están trabajando calladamente por el desarrollo de nuestros pueblos y ciudades», a quienes citó expresamente.

Así que enunciadas las ideas fuerza (renovación, apertura, energía) y proclamada su pretensión de ejercer como portavoz del alma rural de su partido, Gamarra remató su discurso en plan martillo pilón: machaconamente, también en respuesta a los periodistas, reiteró que su aventura hacia el liderazgo del PP debe leerse como «un proyecto colectivo». Nada de personalismos, subrayó. Frente al todopoderoso individualismo que ha caracterizado el largo dominio de Pedro Sanz, Gamarra anunciaba un nuevo tiempo donde el factor clave será la palabra equipo. Ese «gran equipo» que, según avanzó, «ya se está moviendo». ¿Hacia dónde? La flamante candidata no necesitó precisar el destino del paso que acababa de dar. «Aquí empieza un camino», avanzó. El camino que desde Santa Coloma quiere que concluya en el Palacete.

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