La Rioja

EL LEGADO DE PABLO

Hay noticias que un periodista nunca querría dar. Una de ellas fue la muerte de Pablo Ráez, sucedida el pasado 25 de febrero en su casa de Marbella, rodeado de su admirable familia. La leucemia, contra la que luchó como un guerrero incansable, lo venció, pero no podrá destruir todo lo que él hizo en favor de la donación de médula ósea. El Diario SUR de Málaga, tanto en su edición impresa como en la digital, fue contando la historia de superación de Pablo Ráez, un chico que quería ser bombero como su padre, al que con 18 años, cuando tenía toda la vida por delante, le diagnosticaron una leucemia linfoblástica aguda. Desde ese momento, empezó una batalla sin cuartel contra la enfermedad. Nunca se rindió.

Los testimonios ofrecidos por Pablo en las redes sociales, y recogidos por SUR, removieron las conciencias y se convirtieron en banderín de enganche para incrementar las cifras de donación de médula ósea. Por dar un dato, en la provincia de Málaga crecieron un 1.300 por ciento en el 2016. Y eso fue gracias a un joven que, incluso en sus peores momentos, no bajó la guardia y siguió pensando en los demás más que en sí mismo. Noble conducta. Tuve la oportunidad de entrevistarlo el día en que ingresó en un hospital malagueño para someterse a su segundo trasplante de médula. Las respuestas que dio eran un ejemplo de humanidad y también de tener las ideas muy claras. «Quiero creer que todo va a ir bien», fue el titular de esa entrevista. El trasplante no fructificó, pero el legado de Pablo Ráez se mantendrá «siempre fuerte».

(*) Ángel Escalona se ocupó en el diario malagueño de la cobertura de la campaña de Pablo Ráez.

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