La Rioja

El móvil, fuera como en casa

El móvil, fuera como en casa
  • Europa aprueba el final del 'roaming' telefónico a partir del 15 de junio

  • España teme que las operadoras suban los precios nacionales para hacer frente al 'costo' de los turistas

Se acabó el 'roaming'. Por si no está usted familiarizado con el palabro (lo que no lleva un extraño nombre anglosajón parece no existir, en estos días) lo que tiene los días contados es eso de que le claven a usted un sobreprecio por usar el móvil cuando sale al extranjero. Eso, al menos dentro de la Unión Europa, tiene fecha de caducidad: el 15 de junio.

Análisis

A partir de entonces, un español que viaje a otro país de la Unión pagará lo mismo que en España, tanto por las llamadas como por el tráfico de datos. Se acabó, pues, eso de tener que desconectar los datos del móvil o de andar buscando wifi para poder mandar un 'guasap'. Ahora costará lo mismo que en casa.

El proceso no ha sido fácil, ni ha estado exento de polémica. Primero las compañías consiguieron imponer limitaciones de uso, que poco a poco han ido cayendo. Y hasta el final, algunas posiciones eran críticas con el fin del roaming tal y como está diseñado. Entre ellas, la de España.

La postura oficial del gobierno español, alineándose con la de las grandes operadoras hispanas, era que la rentabilidad de las compañías corría peligro en un país en el que hay 70 millones de turistas cada año. El argumento es que si las compañías han de mantener una infraestructura extra para poder dar servicio a una 'sobrepoblación' así cada verano, podrían subir los precios a sus clientes nacionales para compensarlo.

Así, España votó en contra de los precios 'mayoristas' (los que se cobran las compañías entre sí) máximos que establece la UE: España lo quería por encima de los 8 euros por gigabyte de datos, y al final se ha quedado en 7,7 inicialmente, para bajar paulatinamente hasta 2,5 euros por giga en el 2022. En el caso de las llamadas de voz, los precios mayoristas irán bajando desde 0,05 euros por minuto a 0,032, mientras el tope para los 'SMS' será de un céntimo por mensaje.

Con España no se alineó ninguno de los grandes países, ni siquiera los que más turismo reciben, como Francia o Italia. Sólo países como Chipre y Croacia estuvieron del lado hispano.

El argumento, compartido por organizaciones de consumidores como la OCU, es que unos costes mayoristas bajos abren la posibilidad de que haya una mayor competencia, y facilitan la entrada mayor en el mercado de las compañías más pequeñas, que puedan ofrecer a los usuarios contratos más baratos al optar por unos márgenes más bajos. Pero en el fondo hay una pelea entre países: en Europa no hay un mercado telefónico único, sino uno por país, y todos son muy distintos. En el norte de Europa, por ejemplo, las tarifas suelen ser más económicas y con mayor número de gigas de consumo, o incluso ilimitados.

Queda pendiente

En el aire quedan, para ser resueltos en los próximos meses, un par de flecos. El primero, qué hacer para evitar los abusos. A las empresas les preocupa, por ejemplo, que haya quien compre una tarjeta móvil de un operador de un país sensiblemente más barato para usarla en otro más caro. Los mecanismos para evitar esos problemas no están aun demasiado definidos.

Y también queda pendiente un asunto de importancia para España: qué pasará con los viajeros que lleguen de uno de sus mayores clientes, el británico, una vez que se materialice el 'brexit' y los ingleses queden fuera del mercado común. En principio, ellos sí deberán seguir pagando 'roaming'.