La Rioja
Sebastián Mora.
Sebastián Mora. / Miguel Herreros

«La cohesión social es imposible si hay mucha desigualdad económica»

  • Sebastián Mora Secretario general de Cáritas Española

  • «La pobreza aumenta con rapidez en épocas de crisis pero luego disminuye muy lentamente», advierte el secretario general de Cáritas

Los indicadores mejoran, pero la pobreza sigue. Y la desigualdad aumenta. Sebastián Mora, secretario general de Cáritas, avisa de que «sólo con las rentas del trabajo no va a ser suficiente para garanizar la cohesión social». Mora participa hoy en Logroño en la jornada 'Renta de ciudadanía: derecho, solidaridad, inclusión'.

Año 2010. En una entrevista publicada en este periódico, usted vaticinaba que cuando la crisis se acabara, los más pobres seguirían sufriendo sus consecuencias durante mucho tiempo. ¿Es eso lo que ha pasado?

Sí, sin duda alguna. No recordaba esa entrevista, pero parece que tuve voz profética. Lo cierto es que hay indicadores económicos de mejora que son reales, concretos y objetivos; por ejemplo, los que se refieren al empleo. Pero también vemos cómo la pobreza experimenta su carácter contracíclico: aumenta muy rápidamente en épocas de crisis y sin embargo disminuye muy lentamente cuando la situación mejora.

¿El gran problema de España es la desigualdad o la pobreza? Parecen conceptos sinónimos, pero no lo son.

No son sinónimos, pero sí tienen una correlación. La desigualdad manifiesta una fractura importante de la cohesión social que afecta, sobre todo, a las personas más empobrecidas. Esa fractura social es un problema gravísimo que debemos abordar.

¿Qué lecciones ha sacado Cáritas de estos años de crisis?

La principal conclusión es que, cuando hay un impacto social tan severo, todos debemos actuar de manera conjunta, coordinada y positiva, aunque tengamos diferencias de criterio. Y lo primero debe ser tener en cuenta el sufrimiento de las personas. A veces se habla mucho de conceptos abstractos y nos olvidamos del sufrimiento de la gente. Y una tercera conclusión es que, cuando hay pobreza y sufrimiento, surge también un importante movimiento de solidaridad.

¿Teme que ahora que la crisis parece aflojar también afloje la solidaridad?

Sí. La progresiva pérdida del imaginario 'crisis' está dando la falsa sensación de que nada pasa y de que ya no es necesario tanto esfuerzo de solidaridad. Y sin embargo la pobreza sigue siendo acuciante.

Hace pocos años la renta de ciudadanía era un concepto exótico y ahora, sin embargo, cada vez más gente la plantea. ¿Podría llegar a asentarse como un derecho más?

En primer lugar, conviene abordar este asunto con precisión conceptual. Mientras que la renta básica de ciudadanía se basa en garantizar unos ingresos a toda la población, la renta de ciudadanía -como la que hoy es objeto de debate en Logroño- tiene que ver con paliar el impacto de la pobreza en los sectores más desfavorecidos. Yo creo que ya somos conscientes de que sólo con las rentas del trabajo no va a ser suficiente para garantizar la cohesión social. Y la prueba la tenemos en la cantidad de trabajadores a los que su sueldo ni siquiera les permite salir de la pobreza. Tarde o temprano deberemos afrontar la realidad de que la brecha social es cada vez mayor.

El documento 'La Iglesia, servidora de los pobres' incluía una frase lapidaria: «La inequidad es la raíz de los males sociales». ¿Comparte este lema?

Es un lema que defiende el Papa Francisco. Yo acabo de venir de Filipinas y una señora de un poblado chabolista me reconocía que con la pobreza podían vivir, pero que no podían aguantar la desigualdad. También me lo dijeron en El Salvador: «Lo que no soporto es que si mi hijo enferma en este barrio no tenga médico y, sin embargo, en el barrio de enfrente haya dos». La cohesión social es impensable cuando hay este grado de desigualdad.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate