La Rioja

Valvanera, último cenobio contemplativo masculino

Uno de los monjes de Valvanera ojea un códice.
Uno de los monjes de Valvanera ojea un códice. / Antonio Díaz Uriel
  • El número de monjas triplica al de monjes o frailes en la región, según la diócesis, porque «ellas siempre han sido más piadosas»

Sólo resiste un monasterio masculino de vida contemplativa en La Rioja en la actualidad, frente a los doce que aún ocupan ellas. El que aguanta poblado por hombres es el de Valvanera. Allí viven en estos momentos tres monjes benedictinos, que compaginan la oración con la atención a las personas que acuden a visitar el santuario. El más joven cuenta con 59 años y el más mayor ha soplado 88 velas.

El de San Millán de la Cogolla constituye otro monasterio emblemático en la región, pero en este caso se dedican a la vida activa. Sus ocho miembros, agustinos recoletos, celebran misa en la parroquia emilianense y en las iglesias de otra media docena de pueblos del entorno; al tiempo que atienden a los turistas que recalan en este cenobio Patrimonio de la Humanidad.

El vicario episcopal para la vida consagrada de la diócesis riojana, Santos Gutiérrez, compara la progresiva disminución del número de religiosos en los monasterios riojanos con la despoblación de los núcleos rurales. «Que se haga la voluntad de Dios», afirma. Atribuye este descenso «al cambio de valores en la sociedad actual» y prefiere entender lo que está sucediendo como «una nueva oportunidad de vida». En cuanto a que el número de religiosas triplique al de religiosos señala que «las mujeres han sido siempre mucho más piadosas».