La Rioja

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/ Justo Rodríguez

Profesiones de riesgo

  • El personal sanitario de La Rioja, en especial médicos y enfermeras, ha denunciado 140 agresiones en los últimos cuatro años por parte de pacientes o familiares

La escena es casi siempre la misma. Momentos de grave tensión. Una palabra salida de tono que lleva a otra más alta y la amenaza que flota en el aire se convierte, al final, en un exabrupto. Puede que todo quede ahí o que la intimidación se acompañe de gestos de provocación que deriven en algún que otro empujón o... en algo peor. Y siempre hay mucho miedo porque el que viste de blanco es la diana y desconoce a dónde apuntará el envenenado dardo. Los profesionales sanitarios se han convertido en las últimas décadas en objeto de las iras de algunos pacientes y sus familiares -sobre todo el médico, una figura que ya no emana el respeto de antaño- y aunque en La Rioja las agresiones no han sido fatales sí que han obligado a activar protocolos y medidas para tratar de erradicarlas al igual que en el resto de las comunidades autónomas.

En los últimos cuatro años se han contabilizado 140 agresiones al colectivo en sus puestos de trabajo, según recoge el registro de incidentes del SERIS, que fue creado en el 2008 de forma paralela a la implementación de un plan de prevención y atención a los profesionales.

Médicos y enfermeras copan el 85% de las conductas violentas que se producen sobre todo en los servicios de Urgencias y en Atención Primaria. La estadística de La Rioja del año pasado (aún sin cerrar) incluye 37 agresiones, siete de ellas con arremetidas físicas. La cifra supone tres casos más que los notificados en el 2015 (29 de ellos, provocaciones verbales y otros 4, físicas). Precisamente, es este año cuando se recoge una incidencia nueva: una agresión a través de las redes sociales con el ánimo de desacreditar la trayectoria de un profesional.

El recuento lleva al año 2014 con 28 comportamientos violentos, muy por debajo de los 41 registrados en el 2013 (aunque a bastante distancia de los 58 episodios contabilizados en el 2009).

Las víctimas

Médicos y enfermeras resultaron las víctimas más recurrentes de la violencia que no fue protagonizada en exclusiva por pacientes sino también, en algunos de los casos, por sus acompañantes. El registro del 2015 recoge la agresión a quince facultativos y a catorce trabajadores de enfermería. El resto (5) se reparte entre auxiliares, trabajadores de administración y celadores de diferentes instalaciones.

Los puntos calientes

Por lugares de trabajo, durante el 2015 los puntos calientes fueron el Hospital San Pedro (21 agresiones), y, sobre todo, en el servicio de Urgencias. El resto se distribuyó entre la Unidad de Urgencias de Atención Primaria del CARPA, el 061 y centros de salud sin que, como en otros ejercicios, haya habido constancia de daños materiales.

Detonantes

Discrepancias con el diagnóstico, no recetar lo propuesto por el paciente o no satisfacer el tiempo de atención suelen ser los asuntos que despiertan la cólera del usuario. Desde el Colegio Oficial de Diplomados de Enfermería, su presidente Pedro Vidal opina que, en definitiva, lo que se ve en las consultas o en Urgencias «es el reflejo de lo que ocurre en la calle y si hay agresividad en la calle, se lleva a los servicios sanitarios». No obstante, considera que la conflictividad ha descendido en los últimos tiempos, aunque persiste la amenaza verbal.

Medidas de protección

Desde el Gobierno de La Rioja se cuenta con un plan de prevención y atención al profesional. Además de proteger al trabajador se ofrece asistencia psicológica, médica e incluso jurídica si llega el caso, junto a otras herramientas para aprender a prevenir y saber manejar estas situaciones. En el 2015, por ejemplo, se impartieron 8 cursos sobre resolución de conflictos y usuarios difíciles en los que participaron 134 trabajadores.

Las medidas también se acometieron en los propios centros. Así se colocaron alarmas en consultas y lugares de mayor riesgo (algunos centros de salud, CARPA, urgencias del San Pedro, planta de psiquiatría del San Pedro.); videocámaras con grabación en espacios comunes y se cuidaron detalles como la disposición del mobiliario de forma que garantice la seguridad del trabajador (acristalamiento de los mostradores de atención al usuario o fomento de un ambiente relajado para rebajar tensión).

Si a pesar de todas las precauciones, el choque resulta inevitable, aún queda la vía legal. El Gobierno de La Rioja presta asesoramiento jurídico y, además, la defensa se puede ejercer desde los propios colegios oficiales (médicos o enfermería).

Las conductas violentas han motivado en diferentes ocasiones amonestaciones a los agresores, cambio de profesional sanitario asignado al paciente y sentencias condenatorias por delito o falta (hay que recordar el artículo 550 del Código Civil que considera estas agresiones como atentado contra la autoridad y conllevan hasta cuatro años de cárcel).

El Observatorio Nacional de Agresiones a Médicos en España recoge dos sentencias condenatorias en La Rioja en el 2015, una cifra que solo es la punta del iceberg de un problema grave, porque sólo un ínfimo porcentaje de víctimas llega finalmente a denunciar.