La Rioja

Más compromiso que comida

Marcel Bikongnyuy, misionero camerunés, ayer, en la Casa de los Periodistas. :: juan marín
Marcel Bikongnyuy, misionero camerunés, ayer, en la Casa de los Periodistas. :: juan marín

Se llama Marcel Bikongnyuy, es de Camerún, tiene 40 años y ayer puso rostro a la nueva campaña de Manos Unidas en La Rioja. El ejemplo de este misionero africano ordenado sacerdote hace 12 años sirvió para la presentación de 'El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida', con la que la ONG de desarrollo de la iglesia católica se lanza a recaudar fondos en La Rioja para financiar proyectos en las poblaciones más desfavorecidas del Tercer Mundo.

La iniciativa, en la que también estuvieron presentes el presidente de Manos Unidas La Rioja, Juan José Martínez, y la anterior delegada, María Dolores de Huelbes, está destinada a dar respuesta a las causas y a los problemas que provocan el hambre en el mundo desde una triple perspectiva: «el desperdicio de alimentos, la lucha contra la especulación alimentaria y el compromiso con una agricultura respetuosa con el medio ambiente que asegure el consumo local».

Los datos de Manos Unidas apuntan a que un tercio de nuestros alimentos acaba en la basura mientras 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo. En ese contexto, y de cara a este año, aspira a conseguir un total de 227.741 euros para cuatro proyectos de sanidad y formación en Haití, Ruanda, Sierra Leona y Malaui en la cuestación que el próximo domingo, 12 de febrero, se llevará a cabo en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, amén de en instituciones religiosas, colegios y vía particulares.

«Desde aquí se puede cambiar la vida de allí. La Rioja tiene un corazón tan abierto que quiere compartirlo y yo, que conozco la obra que se hace, puedo dar fe de lo que se ayuda a los más necesitados», explicó Bikongnyuy, quien desde que fuera ordenado sacerdote en el 2005 ha trabajado en Kumbo (Camerún) colaborando con varios proyectos sostenibles para el desarrollo de un entorno rural «en el que cuando se dice que no hay nada, créanme que no hay nada de nada».

El misionero, que en septiembre del 2011 viajó a Teruel para iniciar una nueva colaboración con la Diócesis de Teruel y Albarracín y desde el 1 de septiembre de 2012 hasta hoy ha sido párroco de Cedrillas, Monteagudo de Castillo, El Pobo, Ababuj y El Castellar -regresará a su país natal en dos años-, ha trabajado en la construcción de las aulas de un colegio situado en la citada Kumbo, «con la finalidad de que los niños tengan un lugar donde acudir para aprender y educarse y que a día de hoy alberga a 560 alumnos».

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