La Rioja

La Rioja, punta de lanza contra el alzhéimer

María Martín, Ana Ayensa, los doctores Marzo y Ramírez y personal de la Unidad de Medicina Nuclear, ayer en la sede del CIBIR. :: Juan Marín
María Martín, Ana Ayensa, los doctores Marzo y Ramírez y personal de la Unidad de Medicina Nuclear, ayer en la sede del CIBIR. :: Juan Marín
  • La Unidad de Medicina Nuclear incorpora una nueva técnica que mejora la detección precoz y el resultado del tratamiento

  • El San Pedro participa en un ensayo clínico mundial para valorar la eficacia de un fármaco contra la enfermedad

Investigación, prevención, servicios asistenciales... La Rioja ocupa un lugar privilegiado en la lucha contra la enfermedad de alzhéimer, un mal que afectaría ya a más de 2.000 personas en la comunidad.

A falta de una cura que aún parece lejana, las buenas noticias llegan ante los retos de frenar el deterioro de los pacientes y mejorar el diagnóstico precoz, unos avances en los que la región sigue en la punta de lanza de la lucha que mantienen la ciencia y la sanidad contra esta cruel enfermedad.

Tanto es así que el Hospital San Pedro ha sido seleccionado para participar junto a otros 250 centros de Europa y Estados Unidos en un ensayo clínico de dos años de duración para probar la eficacia y seguridad de un fármaco destinado a frenar el avance de la enfermedad en los pacientes con alzhéimer. «El San Pedro ha sido elegido por su alta capacidad tanto en medios humanos como técnicos», destacó ayer la consejera de Salud, María Martín, quien compareció en el CIBIR junto a los jefes de Neurología, María Eugenia Marzo; y Medicina Nuclear, Rafael Ramírez, y la presidenta de AFA (Asociación de Familiares con Alzhéimer), Ana Ayensa.

«Se trata de probar un nuevo tratamiento, un anticuerpo monoclonal, en fases iniciales de la enfermedad de alzhéimer para frenar su progresión. Es un ensayo complejo a nivel mundial y estamos muy ilusionados de participar», explicó la doctora Marzo. La especialista destacó que la inclusión de La Rioja en el ensayo, en el que van a participar especialistas de Neurología y Radiología del Hospital San Pedro y de la Unidad de Medicina Nuclear de la Fundación Rioja Salud, se debe a la incorporación inminente de una nueva técnica, la segunda novedad anunciada ayer en el CIBIR, que mejorará el diagnóstico precoz de la enfermedad y valorar la respuesta de los pacientes al tratamiento del ensayo clínico. «Sí, ha sido fundamental contar aquí con la tecnología del PET, porque nos va a permitir diagnosticar a los pacientes de forma más precoz», desveló la jefa de Neurología, quien aclaró que aunque «el diagnóstico principal siempre va a ser clínico tras los test neuropsicológicos que se practican a los pacientes que llegan con síntomas de pérdida de memoria y falta de concentración, las pruebas de imagen son las que sirven para apoyar ese diagnóstico. El PET, mediante tomografías por emisión de positrones, nos apoya muchísimo en el diagnóstico porque es una técnica muy sensible a la hora de demostrar que existe un depósito de una molécula como es el amiloide, típica del alzhéimer».

La gran novedad que incorporará Medicina Nuclear en dos o tres meses llega a través del uso de nuevas moléculas que ya han sido validadas por las agencias de salud de España, Europa y América, según detalló el doctor Rafael Ramírez, responsable de dicha unidad: «Para apoyar el diagnóstico clínico se utilizan las imágenes y, descartando otros procesos tumorales mediante el TAC y la resonancia, llegamos a los diagnósticos de perfusión cerebral con PET. Hasta ahora teníamos dos moléculas que nos proporcionaban un apoyo al diagnóstico clínico de los neurólogos de entre el 60% y el 70% de sensibilidad, especificidad y exactitud diagnóstica, pero con las nuevas moléculas conseguiremos un aumento de la sensibilidad en torno al 90% y de la especificidad y exactitud diagnóstica de entre el 90 y el 95%».

Con tres moléculas validadas, Rioja Salud debe ahora elegir cuál va a incorporar y adquirirla. La dosis, a un precio actual de 1.000 euros la unidad, se inyecta en vena en el brazo al paciente para ser sometido a continuación en el PET a una prueba que tiene una duración media de un cuarto de hora. La nueva técnica se utilizaría en unos setenta nuevos pacientes cada año, una cifra similar a la actual.

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