La Rioja

Javier Alonso, en su despacho del Banco de España. :: l.r.
Javier Alonso, en su despacho del Banco de España. :: l.r.

«La regulación del sector aún está inacabada y supone grandes retos para todos los bancos»

  • El ejecutivo logroñés se convierte en número '2' de la principal institución supervisora con el reto de acomodar el sistema bancario al nuevo marco

  • Javier Alonso Ruiz-Ojeda Subgobernador del Banco de España

Cuando Javier Alonso (Logroño, 1951) aprobó las oposiciones para ser oficial administrativo del Banco de España, un paisano veterano de la casa le planteó la disyuntiva entre quedarse plácidamente en La Rioja o trasladarse a Madrid para hacer carrera. Casi cuarenta años después de aquella conversación, Alonso ha escalado peldaño a peldaño hasta el segundo escalón más alto de una institución que encara el reto mayúsculo de completar la regulación del sector bancario español. Una tarea «constante y muy exigente» con una derivada de rango internacional y críticas sobre el sesgo de las decisiones que el nuevo subgobernador asume sin perder de vista su tierra natal.

-¿Cómo se ha gestado su nombramiento y en qué consisten sus nuevas funciones?

-En julio del 2016, el anterior subgobernador, Fernando Restoy, fue nombrado presidente de un organismo internacional dependiente del Banco de Pagos Internacionales de Basilea y el puesto quedaría vacante. El gobernador Luis Linde me preguntó si estaría dispuesto a desempeñar esa tarea y le dije que sí. Propuso mi nombre y el Consejo de Ministros lo aprobó el pasado 23 de diciembre.En cuanto a las funciones, son las fijadas por la Ley: sustituir al gobernador en casos puntuales; dirigir los servicios propios del Banco de España y otras que fija el Reglamento Interno del Banco o le delegue el gobernador. En la práctica, la más relevante es la relacionada con la supervisión de las entidades de crédito españolas y del resto de la Eurozona, actividad que está a cargo del Mecanismo Único de Supervisión. El subgobernador es miembro de su órgano rector, pero también soy consejero de la CNMV, vicepresidente de la comisión rectora del FROB y presidente del Fondo de Garantía de Depósitos.

-¿Cuáles son sus principales desafíos profesionales en la etapa que ahora comienza?

-El más inmediato tiene que ver con todos los temas relacionados con la regulación, supervisión y resolución bancarias. Profundizar en estos temas, para ser capaz de valorar las implicaciones para el sistema financiero europeo y en particular para el español, es la tarea más importante que tengo por delante. El banco cuenta con un equipo de profesionales excelentes que, además de saber mucho, saben explicarlo. Como digo, es el primer reto, que ya empieza a estar encarrilado, si bien confieso que durante los primeros días tenía la impresión de que la tarea sería inabarcable. Por otra parte, no cabe duda de que los bancos se enfrentan a un entorno regulatorio y supervisor cada vez más exigente. Tenemos que trabajar para que se adopten las medidas más adecuadas que mantengan el buen funcionamiento del sector y a la vez la confianza en el sistema.

-Al subgobernador se le supone también responsable de las tareas internas y menos vistosas de la casa, como la vigilancia de un sector especialmente señalado por la ciudadanía durante la crisis como es el bancario.

-Efectivamente los asuntos de carácter interno no son tan visibles, pero no por ello son menos importantes. Porque el Banco de España, además de tener funciones supervisoras y de política monetaria, es un banco. Y los asuntos internos son muy amplios: que funcionen los ordenadores que permiten que se procesen todos los días millones de pagos, que la logística facilite que los ciudadanos dispongan de todos los billetes que necesiten y que se lleven a cabo otras muchas actividades que no suelen salir a la opinión pública porque funcionan bien. Lo prioritario son los temas bancarios. La regulación, que aún no está acabada, supone retos importantes para todos los bancos, europeos y españoles. La supervisión, que lo que se ha regulado se cumpla, es una tarea constante y muy exigente. El futuro no va ser fácil para la banca ni para los supervisores.

-¿Cuál ha sido su trayectoria desde Logroño hasta la cúpula de una institución de la relevancia del Banco de España?

-Estudiaba Matemáticas en Zaragoza y me enteré de que había unas oposiciones para entrar a trabajar en el Banco de España, de oficial administrativo. Miré el temario, me pareció que podría sacarlas, me presenté y aprobé En aquellos años se podía elegir destino. Pregunté a una persona que trabajaba en el Banco y que era de Logroño qué destino me recomendaba. Nunca se me olvidará lo que me contestó: 'Si quieres hacer carrera, vete Madrid; si quieres vivir bien, pide Logroño'. Solicité Madrid, y aquí sigo.

-No es el único riojano que ocupa un alto cargo a lo largo de la historia en la entidad.

-Por supuesto que en el banco ha habido muchos riojanos antes que yo que han ocupado puestos de responsabilidad. Gobernadores como Tirso Rodrigáñez o Amós Salvador, subgobernadores como Pío García-Escudero o José Ramón Herrero Fontana o, más recientemente, directores generales como Ángel Madroñero. Ha habido y sigue habiendo numerosos riojanos en los cargos directivos: directores de departamento, jefes de división...

-¿Qué recuerdos guarda de sus primeros años en Logroño y qué vinculación mantiene con la región?

-Nunca me he desvinculado de la Rioja. Lo que se dice 'vivir-vivir', vivo en La Rioja; en Madrid trabajo. Mi mujer es riojana. Nuestros ascendientes viven en Logroño y tenemos nuestra segunda residencia allí, a la que vamos al menos un fin de semana al mes, los veranos, en Navidad... Conozco casi todos los montes altos, a los que he subido en verano e invierno, y he recorrido en bicicleta prácticamente todos los pueblos de la comunidad. Como curiosidad, tengo todos los mapas catastrales de la provincia.

-Mantener una trayectoria de 37 años en cualquier institución no es habitual y se antoja especialmente complejo en una entidad del nivel del Banco de España, tan jerarquizada y a veces bajo la sospecha de la politización.

-En unos meses cumpliré 40 años en la institución. He tenido la suerte de que siempre me ha gustado el trabajo que tenía que hacer, y siempre me ha parecido que cumplía una función social importante, que trabajaba para el país. Nunca he sentido que la institución estuviera politizada sino más bien lo contrario: estaba y está muy profesionalizada. Quizás ha habido intentos desde fuera de presentar las actuaciones institucionales como políticas, pero desde dentro, puedo asegurar que las decisiones y actuaciones han sido siempre técnicas. En el Banco hay jerarquía, pero ésta, a todos los niveles, escucha y mucho a los expertos. Todas las decisiones importantes son colegiadas, después de atender las razones técnicas.

-¿Cómo se observa desde la cúpula del principal órgano regulador el estado económico y financiero de una comunidad como La Rioja?

-La Rioja tiene una notable fortaleza económica, y la muestra es que se ha comportado bien en los últimos años creciendo algo más que la media española. Es una de las regiones con menor porcentaje de paro y su deuda es de las más bajas, pero no estaría mal reducirla aún más. Su capacidad exportadora es notable, aunque aún muy condicionada por el vino. La mejora de la situación económica y del empleo en España está favoreciendo mucho su turismo, que es sobre todo de ámbito interior, convirtiéndola en un destino atractivo a lo largo del año pero hay que cuidarlo.