La Rioja

Una polémica decisión que desembarcó en el Parlamento

La prórroga de Sánchez Trujillano al frente del Museo de La Rioja una vez que sobrepasó la edad de jubilación no pasó de puntillas. Los primeros en levantar la voz fueron sus propios trabajadores que reclamaron insistentemente a la Dirección General de Cultura que no accediera a sus peticiones de continuar en servicio activo.

Su petición la sustentaban en razones relativas a la «conservación y seguridad del patrimonio», que, a juicio de la plantilla, no estaban garantizadas con ella al frente. Criticaban la gestión de los medios e instalaciones y la de los eventos, amén de la «poca» sintonía con los artistas locales hasta el punto de «vetar a determinados creadores por razones personales».

El asunto desembarcó en el Parlamento regional, donde, en varias ocasiones, González Menorca defendió la legalidad del aplazamiento de la jubilación de Sánchez Trujillano. Uno de los últimos episodios de esta batalla lo volvieron a protagonizar sus empleados que denunciaron a su directora ante Inspección de Trabajo.