La Rioja
Félix Argote cerró ayer, por última vez, a las 14.00 horas el ya antiguo palacio de Justicia. ::
Félix Argote cerró ayer, por última vez, a las 14.00 horas el ya antiguo palacio de Justicia. :: / JUSTO RODRÍGUEZ

El viejo palacio echa el cerrojo

  • Seis camiones de mudanza se encargaron de trasladar los últimos enseres hasta su nueva ubicación en la calle Murrieta

  • La sede de Bretón de los Herreros cerró ayer por última vez sus puertas tras 65 años de historia judicial

logroño. El bullicio habitual del Palacio de Justicia dio paso ayer al más absoluto silencio después de que a las 14 horas diera el cerrojazo definitivo a 65 años de historia judicial en pleno corazón de Logroño. Los últimos en mudarse a Murrieta fueron los funcionarios del Juzgado de lo Penal número 1 de Logroño, que han convivido, desde que comenzó la mudanza a primeros del pasado mes de diciembre, con los trabajadores de las empresas de mudanza y con el incómodo trasiego de muebles, cajas y expedientes.

Atrás queda ya la historia de un edificio que se inauguró el 10 de julio de 1952. Nadie faltó a aquella cita. Ni ministros ni altos cargos se perdieron la inauguración de unas modernas instalaciones en las que se habían invertido 5 millones de pesetas, 600.000 de ellas pagadas por el Ayuntamiento logroñés.

Desde entonces hasta ahora, se han dictado millones de autos y otras tantas sentencias. Se han celebrado miles de juicios contra pederastas, asesinos, violadores, rateros de poca monta, estafadores... Miles hasta ayer. Tras casi dos meses, se completó la reubicación escalonada de los 408 trabajadores sobre los que se sostiene la justicia en La Rioja y el antiguo palacio vivió por primera vez una inusitada soledad.

La imagen que ofrecían ayer las dependencias judiciales no era ni la sombra de lo que llegaron a ser. Pasillos vacíos, despachos desiertos, armarios huecos y, sobre todo, un silencio que sólo se vio interrumpido por los pasos de Félix Argote, empleado de mantenimiento, y los de el reportero gráfico y esta cronista. Nunca antes fue tan fácil pasear por la sede judicial sin esquivar cajas, expedientes y legajos que durante años se apilaron en los pasillos de los juzgados.

Al llegar a la parte más alta del edificio, junto a la que era la Fiscalía de Menores, Félix recuerda el tiempo que hace años empleó en la ingrata tarea de limpiar las canaletas obstruidas por los desechos de las palomas y las cigüeñas, que eran, junto al gato al que todos los días hasta ayer daban de comer en la azotea, los otros compañeros de batalla.

Demasiadas horas invertidas y demasiados recuerdos para no sentir nostalgia en un espacio en el que, dice, se ha sentido como en casa. ¿El nuevo Palacio? «Aquello es más impersonal, más frío». Un sentimiento que comparte el último agente de la Guardia Civil que ayer aún velaba por la seguridad en las instalaciones de Bretón de los Herreros.

En la calle, a las puertas del edificio, seis camiones de mudanza habían colonizado las aceras y cargaban los últimos enseres que desde hoy pasan a formar parte de una nueva era judicial en La Rioja, la que aglutina en una todas las dependencias, hasta ahora dispersas por Logroño.

Un adiós nostálgico pero también de lamento para muchos comerciantes con negocios íntimamente ligados al día a día de lo que ocurría puertas adentro y de cierta inquietud e incertidumbre para los numerosos despachos de abogados que se beneficiaban de la proximidad al Palacio. ¿Qué ocurrirá ahora? El tiempo lo dirá.

Lo cierto es que la cuenta atrás comienza para la antigua sede, que deberá esperar la decisión del Estado, propietario del edificio, y que en su día ya anunció a este diario que apostaba por esta ubicación para agrupar la mayoría de los servicios dispersos por Logroño. Una medida que permitiría un ahorro de 600.000 euros calculaban desde la Delegación del Gobierno en La Rioja.

El proyecto, de momento 'sine die', permitirá además facilitar los trámites a los ciudadanos que todavía deben peregrinar por las distintas dependencias distribuidas por la capital.

Hasta que ese momento llegue, la vetusta sede judicial 'busca inquilino' que le devuelva un bullicio que un día transformó el centro de la ciudad. Mientras tanto Murrieta toma el relevo. Nuevo Palacio de Justicia, día cero.

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