La Rioja

La crisis agranda la brecha salarial entre los riojanos que más ganan y los que menos

La crisis agranda la brecha salarial entre los riojanos que más ganan y los que menos
  • Las retribuciones medias más bajas han caído el 5,3% desde el 2008, mientras que las más altas han subido el 8,9%

Los salarios medios de los trabajadores riojanos con ingresos más bajos (los que ganan menos de 1.000 euros brutos al mes) cayeron durante la crisis el 5,3%, mientras que los sueldos de los empleados que más ganan (por encima de los 3.100 euros) subieron el 8,9%. En pocas palabras: la brecha salarial entre los riojanos que más ganan y los que menos se ha ensanchado durante la crisis. Así se desprende del estudio del INE 'Decil de salarios del empleo principal', con datos completos hasta el año 2015. A la vista de estos resultados, UGT-Rioja se reafirma en que «los trabajadores han soportado el peso de las dificultades económicas» de este periodo, mientras CCOO pone el acento en que las mujeres (el INE no discrimina los datos regionales por sexos) «han sido las principales perjudicadas».

Desde el 2009, la Encuesta de Población Activa (EPA) debe incluir el salario del empleo principal expresado en forma de deciles, lo que aporta una información global exhaustiva al incluir todos los asalariados, en particular los del sector agrario, hogar y sector público. Por autonomías, sin embargo, no se ofrece un desglose de estos capítulos.

Para calcular los deciles salariales, el INE ordena todos los asalariados según la cuantía de la retribución mensual percibida y los divide en diez grupos. Con el fin de facilitar el análisis se pueden delimitar tres colectivos. El grupo más numeroso, constituido por el 46,1% de los asalariados riojanos del año 2015 (49.700 personas), estaba en los deciles intermedios (del 4 al 7), es decir, sus ingresos brutos mensuales oscilaban entre 1.215,7 y 2.136,7 euros. La media del país en este grupo se situó en el 40%.

Un segundo grupo, el de las remuneraciones más altas, estaba integrado por el 27,3% de los empleados (30% en España), es decir, los agrupados en los deciles 8 a 10. En números absolutos eran 29.500 personas, con un sueldo bruto mensual superior a los 2.136,7 euros en el 2015. Finalmente, el 26,5% de los asalariados riojanos (28.600 personas) estaba hace dos años en la zona baja salarial (tres puntos y medio menos que la ratio nacional), formada por los tres primeros deciles. Es decir, ingresaban menos de 1.215,7 euros brutos al mes.

Si se comparan estos datos con los del 2008 se constata que el volumen de asalariados riojanos con los sueldos más bajos retrocedió del 28,3% al 26,5% (descenso del 6,4%) durante la crisis. Al mismo tiempo creció el número de trabajadores con sueldos intermedios (del 45,2% al 46,1%) y altos (del 26,5% al 27,3%), lo que representa repuntes del 2% y del 3%, respectivamente.

Sin embargo, la distancia salarial entre los que más cobran y los que menos se ensanchó en ese periodo. Según el informe de Estadística, los trabajadores con los salarios más bajos (decil 1) en el 2008 en La Rioja tenían un sueldo medio bruto mensual de 730,9 euros, pero siete años más tarde su retribución había bajado el 7% hasta los 680 euros.

Lo mismo ocurrió con el siguiente tramo (decil 2), que pasó de 1.016,6 a 979,5 euros (3,6% de descenso). Por el contrario, la evolución de los sueldos más altos (deciles 9 y 10) concluye una subida del 8,9%.

Adiós a las clases medias

De estos datos se sirve el secretario de Política Sindical de UGT-Rioja, Carlos de Marcos, para asegurar que, «como venimos repitiendo desde hace años, la conjugación de crisis, reforma laboral y miedo al despido ha sido el coctel perfecto para hacer que los trabajadores soportásemos el peso de las dificultades económicas, financiando a las empresas». A su juicio, «esto ha supuesto la desaparición de las 'clases medias' y la aparición de un amplio colectivo de 'trabajadores pobres', que son los que mantienen un empleo pero que no llegan a fin de mes».

De Marcos añade que los asalariados «estábamos dispuestos a cierta moderación salarial, confiando que posteriormente se nos reconocería este esfuerzo». Sin embargo, «a la hora de redistribuir los efectos de la supuesta recuperación económica, el sistema impide que los beneficios desciendan a toda la estructura de la empresa, y en su mayoría se quedan en los complementos retributivos -no sujetos a convenio, es decir discrecionales- de los directivos y consejeros». «Los trabajadores con más suerte consiguen que sus salarios crezcan ligeramente gracias a la presión de la debilitada negociación colectiva, mientras otros se quedan con la peor parte, pasando a reducir su jornada, o incluso de cobrar un salario decente a percibir el salario mínimo interprofesional mediante triquiñuelas como las denominadas 'empresas multiservicios', cada vez más implantadas en La Rioja». «Este es el escenario que debemos revertir y para ello resulta clave reforzar de nuevo la negociación colectiva, derogando de una vez por todas las últimas reformas laborales», concluye.

Las más afectadas

Por su parte, la responsable del área de Acción Sindical y Comunicación de CCOO en La Rioja, María Ángeles Alcalde, se fija en la brecha salarial entre hombres y mujeres. Así sostiene que «la crisis ha afectado especialmente a las mujeres» y sospecha (el estudio del INE no facilita datos regionales por sexo) que «la mayoría de los trabajadores que desde el 2008 han visto crecer sus salarios mensuales brutos son hombres».

A su juicio, el empleo femenino es «el más precario y en el que mayor repercusión tienen las jornadas de trabajo a tiempo parcial porque las labores de atención y cuidado a la familia siguen recayendo de forma abrumadora sobre las mujeres».

Por último, la representante de CCOO de La Rioja afirma que esta distancia salarial entre varones y féminas «se aprecia tanto en el sector privado como en el público, donde las mujeres tienen más dificultades para crecer en sus categorías profesionales y, por tanto, mejorar los ingresos salariales».

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