La Rioja

Las apuestas deportivas ganan la partida

Las apuestas deportivas ganan la partida
  • La caída general de la recaudación por juego en La Rioja contrasta con el alza exponencial de nuevas modalidades que elevan la alarma de la adicción juvenil

  • El dinero dedicado a apuestas deportivas, a través de las cuatro empresas autorizadas en La Rioja, aumentó el año pasado el 41% respecto al 2015

Antonio ha pasado los últimos diez de sus 33 años dando vueltas a un bucle del que aún está esforzándose por salir. Acudía a una de esas terminales de apuestas que ahora tanto abundan pero que hace una década eran una anécdota, ojeaba la oferta de partidos que el dispositivo le ofrecía y dejaba un puñado de euros en éste o aquél. Lo de menos era el deporte o dónde se competía. Lo que arrastraba a Antonio a repetir esa rutina era un afán por ganar y volver a invertir el dinero, hacer valer su intuición, manejar lo que en realidad empezaba a dominarle a él. Sin saber muy bien cómo, se encontró saliendo de madrugada con el coche para hacer la última apuesta del día antes de que el establecimiento del que era habitual cerrase sus puertas. O quedando en cualquier otra ciudad con desconocidos con los que se había citado por whatsapp para apostar juntos en alguna casa de apuestas de Bilbao que fidelizaba a los clientes con bocadillos a mitad de precio.

Carmen también se vio inoculada a los 25 años por el mismo impulso. La única diferencia es que a ella los deportes no le atraían y que le vieran echando unas monedas en algún local de su ciudad le daba reparo. En su propia habitación y a cualquier hora del día o la noche, encendía el ordenador y seguía los pasos que las decenas de páginas que asaltaban la pantalla le indicaban para hacer la próxima apuesta en una mano de póquer, en una partida de bingo.

testimonios

  • «Sin darte cuenta, tu vida acaba pendiente de la próxima apuesta»

  • «A mi familia la he tenido frita»

Antonio y Carmen representan la cara más cruda de una tendencia fulgurante y que protagonizan muchos jóvenes: la expansión de las apuestas deportivas y el aumento del número de riojanos que bien presencialmente u on line siguen engordando la factura de este negocio apostando por quién lanzará el primer córner en el próximo partido, cuántos sets ganará Nadal en el US Open o en qué posición quedará el equipo de su pueblo cuando acabe la liga.

La estadística confirma la evolución de un fenómeno sin fronteras cuya imagen más tangible es la proliferación de máquinas en cualquier bar o el bombardeo publicitario de las casas de apuestas.

El último Anuario del Juego que edita periódicamente la Universidad Carlos III así lo constata, dibujando un escenario de caída general en el capítulo de la recaudación de impuestos sobre el juego en la comunidad, donde casi exclusivamente las apuestas deportivas no sólo operan un alza, sino que crecen de forma exponencial.

Sólo en un año, la aportación fiscal de la industria del juego a las arcas regionales cayó el 17% tras el punto álgido que se registró en el 2011. Los 7,6 millones de euros recaudados en La Rioja en el 2014 menguaron a 6,3 un ejercicio después. La reducción se registró en prácticamente todas las tipologías. El dinero por la gestión de las máquinas tragaperras, que son las que más aportan al conjunto, fue también la que porcentualmente más se redujo de 5,7 a 4,6 millones de euros y contrayéndose casi a la mitad en relación al último lustro. Aunque de forma menos acusada -6% menos- la recaudación por la vía de los bingos también se rebajó de 1,8 a 1,7 millones. Por la misma ladera se deslizaron los ingresos de la hacienda regional por los impuestos de los casinos y hasta el dinero jugado en los frontones.

Sólo dos actividades rompen la tendencia. La relacionada con las rifas crece de manera tan simbólica como lo que aporta al total, mientras que las apuestas deportivas operan un repunte insólito. En el 2014 se recaudaron por este tipo de juego apenas 15.000 euros, que un año después llegaron a 326.169. No se trata de algo coyuntural, ya que de acuerdo a la información del Gobierno riojano, en los tres primeros trimestres del 2016 -último dato registrado- ya se recabaron por los impuestos derivados de las puestas deportivas una cantidad similar a todo el 2015 (312.622) con la previsión de que al final de ejercicio se supere ampliamente la contabilizo anteriormente, abundando así en una evolución al alza imparable.

Los datos de recaudación conducen a otro epígrafe recogido también en el informe de la Universidad Carlos III que reafirma el empuje de las apuestas deportivas en La Rioja: el de consumo aparente por habitante.

Sobre una media nacional estimada en 7 euros por persona y año, la comunidad no sólo supera esa ratio con un gasto por individuo de 11,9, sino que se ubica en el segundo puesto de un ranking que encabeza el País Vasco (17,4 euros). En torno a la media se sitúan Madrid (9,2), Galicia (8,8), Valencia (8,4), Murcia (7,2) y Aragón (6,7). En los puestos de cola aparecen Castilla-La Mancha, Castilla y León y Cataluña, que se explica según el estudio, al menos en los dos primeros casos, por la apertura del mercado avanzado el 2015.

La otra cara de la moneda

La estadística económica convive con otra de carácter social. La aporta la Asociación riojana de jugadores de azar en rehabilitación (ARJA) y arroja un dato inquietante. El grupo de terapia para jóvenes 'enganchados' a las apuestas deportivas y juegos on line suma 33 personas cuando hace dos años no llegaban a seis. «Y son sólo los que dan el paso, que no es fácil, para afrontar su patología», apostilla la psicóloga de la entidad, Concha Santo Tomás, alertando de un fenómeno de rasgos propios muy diferentes al modelo clásico. «En el bingo o el casino, la adicción se genera lentamente mientras aquí es a gran velocidad; además, las apuestas deportivas tienen un componente de privacidad al poder jugar desde casa que hace más difícil la detección y la rehabilitación es más compleja por todo ello», detalla para recapitular las razones del auge: estímulos constantes, publicidad agresiva, afán recaudatorio de las administraciones, complicidad de los equipos anunciando casas de apuestas, laxitud en el control del acceso a menores...

«No es que jugadores famosos que ejercen de modelos inciten a apostar, es que la sociedad entera está generando una cultura de permisividad entre los jóvenes que debe atajarse», opina.