La Rioja

El cálido invierno del peregrino

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Los hospitaleros del albergue municipal de Logroño, Daniel Calvo y Javier Martínez, posan con el coreano Jin Yong. :: DÍAZ URIEL

  • Con ropa de abrigo, el frío no es problema porque los caminantes valoran la soledad frente a la masificación de la Ruta Jacobea durante el verano

  • Los coreanos son mayoría en estas fechas en el Camino de Santiago

Es 31 de diciembre y en Trinidad de Arre, cerca de Pamplona, todos los albergues de peregrinos están cerrados. El puñado de caminantes que llegan en Nochevieja al municipio son acogidos por los tres monjes maristas de un monasterio que también sirve de albergue: una pareja madrileña, una familia de Jaén, un matrimonio gay, dos hermanas, un chileno... «Éramos unos dieciocho y nos abrieron las puertas del monasterio como si fuera nuestra casa. Fuimos a un supermercado a comprar uvas y champán. Uno de los monjes, Domingo, tocó el órgano y nos lo pasamos muy bien. Creo que ha sido la mejor Nochevieja de nuestras vidas», recuerda Rosa Peñasco, escritora manchega de 50 años, recién recuperada de un cáncer y que regresa al Camino de Santiago por enésima vez aprovechando las vacaciones navideñas. Ella llega a Logroño el 5 de enero junto a su pareja, Juan Mínguez. No parecen las fechas más propicias para recorrer el Camino, pero ellos no encuentran demasiados problemas. Si hace frío, hay ropa de abrigo. «Las inclemencias son algo que hay que vencer, no sólo el calor del verano», afirma Juan.

Rosa huye del «brote de paz y amor navideño» y afirma que el Camino «es mucho peor en febrero, por las grandes nevadas, ahora, si hay niebla, tiene su encanto». Frente a la masificación de la Ruta Jacobea en verano, ahora defienden cierta «selección natural». No entra en su filosofía ni pelearse por una cama ni competir por llegar antes, por completar una etapa, prefieren disfrutar del paisaje, tener tiempo de pensar, pararse, hacer fotografías. «En los albergues haces piña, familia. Huimos de la muchedumbre. Hacemos el camino en invierno porque hay menos gente, para que sea más agradable», confiesa Rosa. Sólo envidian de «los 'guiris'» que, una vez que cruzan el charco, completan el Camino de Santiago de una sola tirada. Ellos no, arrancaron la ruta el 30 de diciembre en Roncesvalles y ayer, domingo, regresaron a su casa para reemprender la ruta en las próximas vacaciones.

Curiosamente, la mayoría de los peregrinos del Camino de Santiago durante el invierno proceden de Corea del Sur. Como Jin Young Jung, coreano de 20 años que llegó en solitario el pasado jueves a Logroño poco después de una compatriota. Al parecer, en algunas universidades, también en EEUU, convalidan créditos por completar el Camino de Santiago e, incluso, becan a los alumnos para viajar. Eso, al margen de la difusión que hacen libros como 'El peregrino de Santiago' de Paulo Coelho, algunas películas y, sobre todo en Corea del Sur, el boca a boca.

Daniel Calvo y Javier Martínez son hospitaleros del albergue municipal de Logroño. El día de Año Nuevo contabilizaron dieciocho peregrinos, la mayoría, coreanos. «Cuando más gente viene es en julio y en agosto, que es cuando más se sufre, por el calor, que es terrible», informa Javier, voz experta, como la de Daniel, quien describe que «el frío, si no es extremo, no produce ningún problema, sobre todo si llevas la ropa adecuada. Sin embargo, el calor produce deshidratación, tendinitis...». Puede ser un suceso aislado pero en la tarde del pasado 1 de enero la Guardia Civil rescató a un peregrino británico en la cuesta de La Degollada de Cirueña por una bajada de glucosa y síntomas de hipotermia cuando realizaba el Camino de Santiago en bicicleta. Lo cierto es que los peregrinos son escasos en invierno pero, además, la mayoría proceden de países en los que el clima es mucho más adverso que en España, por lo que no les supone demasiado problema el frío o el viento. En Nochevieja, por ejemplo, de seis peregrinos que pernoctaron en el albergue municipal de Logroño: cuatro fueron coreanos y dos españoles. En Nochebuena fueron quince, la mayoría coreanos e italianos, además de argentinos y brasileños, y fueron invitados por el párroco de Santiago a cenar en el albergue parroquial.

«Parece El Corte Inglés»

Argentina también es Romina Lerussi (39 años), quien ha pasado esta semana por Logroño junto a su amiga vasca Jone Bengoetxea (37). Aquí descansaron, recogieron a una tercera amiga y reemprendieron el Camino de Santiago. Ellas decidieron hace un año, en Argentina, donde se conocieron, hacer juntas la Ruta Jacobea. No obstante, en el hemisferio sur ahora es verano, por lo que es la época del año en la que Romina podía viajar, a pesar de que ella cambia el calor argentino por el frío español. Romina reside temporalmente en Granada, donde trabaja, y aprovecha las vacaciones navideñas españolas para realizar el Camino, a pesar del invierno y del frío. No obstante, la pasada semana fue bastante clemente con los peregrinos y aunque las mañanas fueron frescas, con bajas temperaturas, el sol hizo que las jornadas fueran más cálidas y agradables.

«Está siendo un milagro hermosísimo. Hemos visto el sol y la luna juntos en el cielo. Y hemos sentido mucha hospitalidad. El Camino está siendo muy abierto y luminoso», detalla Romina. Y Jone confiesa estar «muy sorprendida, para bien». «Hemos tenido un día de -3ºC, pero con un buen abrigo y el corazón alegre, el frío se pasa», asegura la argentina. Jone había hecho antes tramos del Camino de Santiago en primavera y afirma que «parece El Corte Inglés, estar sola ahora, caminando, está siendo un regalo, es mucho mejor». «Está siendo muy hermoso caminar solas durante horas», concluye Romina.