La Rioja

AL FONDO, LA ADER

Al filo de la una y media, Diego Ubis abandonaba ayer el Palacete harto sonriente. El tipo de sonrisa propia de quien se acaba de contar a sí mismo un chiste que no se sabía. Alcanzó Vara de Rey luego de la enésima cita con sus interlocutores del Gobierno y puso de nuevo en marcha el reloj que marca las horas sin Presupuesto. Una anomalía que sin embargo no altera el pulso gubernamental: como en toda negociación, también en estas conversaciones se apura la dramaturgia. Como si ambas partes se concediesen licencia para escenificar su particular teatrillo; como si Gobierno y oposición se aliaran para hacer bueno el vaticinio lanzado desde la formación naranja en los días previos a iniciar sus contactos: que a Ceniceros esta vez le iba a costar más ganar su apoyo para los Presupuestos.

Porque en realidad la negociación avanza sin resolver el núcleo central. Su auténtica almendra: más allá de la letra pequeña del proyecto de ley que sigue esperando a entrar en el Parlamento, sobre la mesa se dilucida el cumplimiento estricto de aquel pacto de gobernabilidad que permitió al PP retener el Palacete. Un acuerdo incumplido en cuestiones nucleares, lo cual representa para Ciudadanos esa piedra en el zapato que impide a sus dirigentes sacar pecho como quisieran. Por ejemplo, su exigencia fallida de que los vientos de cambio que desalojaron a Pedro Sanz continúen soplando y alcancen al segundo nivel del escalafón.

Claro que en Ciudadanos se cuidan mucho de señalar quiénes deberían ser esos misteriosos subjefes cuya renuncia ni siquiera aconsejan: sólo la insinúan. Aunque algún indicio sí que dejan, como su expresa petición de que algo se mueva en la ADER. ¿Hacia dónde? Hacia Israel, donde al parecer reside la piedra filosofal de las buenas políticas de emprendimiento. O hacia Escandinavia, sede de pertinentes ejemplos de excelencia en el manejo de clústers empresariales. Pero son sólo eso: pistas, ideas, ocurrencias que Ciudadanos deja caer. A ver si en el Palacete acusan recibo. A ver si Ubis puede seguir sonriendo.