La Rioja

PRUEBA DE RESISTENCIA

Martínez recibe las felicitaciones de la excoordinadora de IU, Henar Moreno, ante la presencia del portavoz de C's, Modesto Fernández. :: s.t.
Martínez recibe las felicitaciones de la excoordinadora de IU, Henar Moreno, ante la presencia del portavoz de C's, Modesto Fernández. :: s.t.
  • Villamediana consuma el cambio en la Alcaldía en una sesión de contenida tensión y la sombra de Sanz en el aire

La que ayer se certificó en Villamediana no es una moción de censura cualquiera. Y como botón de muestra, la imagen de un salón de plenos habitualmente vacío de público pero que ayer se quedó minúsculo para acoger a una inmensa cantidad de oyentes con la plana mayor de las distintas fuerzas políticas entre ellos. Palabras gruesas, recelos desatados, aplausos que dejan las manos ardiendo y más diputados que en algunas comisiones del hemiciclo de La Rioja o el Congreso de Madrid. No era para menos porque la sesión, solventada en una hora escasa, visualizó mucho más que un cambio de Alcaldía. El voto a favor del PSOE, C's e IU frente al rechazo del PP y la abstención del único concejal del PR+ incluyó también una prueba de resistencia: la del acuerdo entre grupos políticos antagónicos pero aliados unas veces para gobernar y otras para apear gobernantes. Una alambicada relación de fuerzas y muchas veces también diferencias personales que, como alguno de los asistentes al pleno de ayer se encargó de susurrar mirando al rincón donde se arracimaban los representantes de IU, crea las mismas afinidades en Villamediana que en Fuenmayor se quebraron parar dar la Alcaldía al PP.

De los pocos que faltaron fue Pedro Sanz, precisamente uno de los coadyuvantes para la ruptura del pacto entre Ciudadanos y el PP en Villamediana. El expresidente riojano no estuvo físicamente presente, pero su espíritu y el del auto que ha hecho saltar por los aires el acuerdo en la localidad sobrevoló la cita. Una resolución judicial que, como subrayó la ya nueva alcaldesa, apunta a un presunto delito de prevaricación por apoyar el Plan General «que legalizaba lo que todo el mundo sabemos», en referencia de Ana Belén Martínez al chalé de Sanz. La vivienda del vicepresidente del Senado ha encendido el divorcio en Villamediana y deja la incógnita de si alterará también el equilibrio en el Parlamento donde Sanz, además, mantiene su acta de diputado.

El alcalde saliente fue el más contundente al interpretar las razones que han conducido a una moción de censura como la que se frustró a finales del 2015. «Esto es fruto de una política carroñera y rastrera de la peor calaña alentada por César Luena, que tiene experiencia en ello», censuró Rubén Gutiérrez en su turno de palabra en el que tampoco olvidó reprochar a la formación naranja su «cobardía» y las prisas antes de conocer el recorrido final del auto. Un discurso a años luz de la edulcorada relación que cunde entre PP y Ciudadanos en el hemiciclo en las fechas previas a la aprobación (o no) de los Presupuestos y que su sucesora en el cargo encuadró en clave de responsabilidad política. «El paso dado para facilitar el cambio en Villamediana es legal, legítimo y éticamente necesario», dejó dicho antes del relevo en la silla consistorial en el que en vez del tradicional traspaso del bastón del mando sólo hubo un gélido apretón de manos evadiendo las miradas. «Gracias por venir a ver este espectáculo», apostilló en su intervención el portavoz de C's, Modesto Fernández, jugando a los dobles sentidos para saludar al público.

Y todo ello, cuajado de ese aire que respira la política local en el que las cuestiones más solemnes conviven con reivindicaciones que van desde talar un árbol en La Ribaza hasta la necesidad de contar con servicio de Urgencias e instituto. «No te rías Juan Pedro; a ver cómo queda tu expediente», le espetó Gutiérrez al concejal socialista Martínez Arnáez en alusión a la situación del calado en el barrio de las bodegas que amplió presuntamente de forma ilegal. La sesión se levantó y todos se desearon un feliz año.