La Rioja
El empresario, en una de sus bodegas. ::
El empresario, en una de sus bodegas. :: / Fernando Díaz

Rioja pierde a uno de sus grandes

  • El bodeguero, Riojano Ilustre y Medalla de Oro al Mérito al Trabajo, murió ayer a los 70 años con el gran legado del Museo de la Cultura del Vino

  • Fallece Pedro Vivanco, la figura clave del siglo XX para el desarrollo de Rioja

El empresario y enólogo Pedro Vivanco Paracuellos (Logroño, 1946), que falleció el pasado día 30 de diciembre en la capital riojana recién cumplidos los 70 años, deja un vacío irremplazable en el sector del vino de Rioja y de España. Este modesto empresario, de carácter aunque no de hechos, fue un adicto al trabajo -sería difícil encontrar a alguien más merecedor de la Medalla de Oro que en el año 2014 le concedió el Gobierno de España- y es la figura clave del desarrollo del sector vinícola de Rioja durante la segunda mitad del siglo XX.

Aunque apenas se pueden encontrar referencias bibliográficas sobre su trayectoria profesional hasta la construcción de su gran sueño, la bodega Dinastía Vivanco y el Museo de la Cultura del Vino, Pedro Vivanco llegó a controlar en sus bodegas el 60% de toda la producción de vino de Rioja en los años ochenta y noventa, así como en zonas vitícolas españolas tan dispares como Ribera del Duero, antes de constituirse como denominación de origen, Toro o Valencia. Llegó a ser, asimismo, accionista de más de un centenar de bodegas de todo el país y en los años ochenta y noventa realizó importantes inversiones en viñedos propios en Rioja y Navarra, que hoy constituyen uno de los grandes legados para sus hijos Santiago y Rafael: «Devolver al vino todo lo que me ha dado», es la frase que el empresario solía utilizar para contextualizar su trayectoria vital.

Realmente fue mucho lo que el vino dio a los Vivanco y realmente es mucho lo que la familia Vivanco está devolviendo. El extraordinario museo de Briones, al que Pedro Vivanco dedicó gran parte de su vida reuniendo extraordinarias antigüedades, obras de arte y literatura en silencio hasta su inauguración en el año 2004, puso a la localidad riojalteña en el mapa y ha recibido incontables premios en todo el planeta, incluido el de mejor museo del vino del mundo.

De orígenes humildes, Pedro Vivanco comenzó en una pequeña bodega que sus abuelos tenían en la calle Los Hierros, en Logroño. Desde chaval repartía vino en bicicleta y, cuando sus abuelos compraron 'Los Tinos', en Alberite, tuvo claro que se dedicaría a este negocio. En 'Los Tinos' ha seguido trabajando a diario hasta que su salud se lo ha permitido, cuando ya sus hijos habían asumido la gestión de los negocios familiares: Rafael, con formación enológica en Burdeos, al frente de la dirección y elaboración de vinos de Bodegas Vivanco, y Santiago, una de las personas más cultivadas y altruistas en pro de la cultura del vino, al frente de la administración general, de la fundación y del museo.

Es difícil, si no imposible, encontrar una persona del sector que no hable bien de Pedro Vivanco. Hombre de palabra hasta las últimas consecuencias, no son pocos los compañeros bodegueros que empezaron gracias a sus aportaciones de capital -en tiempos en que los intereses bancarios suponían un ahogo- que sellaba con un simple apretón de manos como contrato: «Siempre he sido de pagar en efectivo», reconocía en una entrevista con Diario LA RIOJA.

La figura de Pedro Vivanco colecciona reconocimientos desde su innata discreción. Fue Riojano Ilustre en el año 2005 con la imposición de la Medalla de Oro de La Rioja. Sus compañeros de la Federación Nacional de Asociaciones de Enólogos de España -sacó la titulación como número 1 de su promoción en la escuela de Requena en 1971- le concedieron también la Medalla de Oro a la Defensa de la Cultura Vitivinícola y el Club de Márketing de La Rioja, el Premio Mercurio Vida Empresarial en el 2014. También ese mismo año, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social le impuso la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo.

La muerte de Pedro Vivanco deja huérfano de uno de sus padres al sector del vino español. Su legado es toda su vida y, para disfrute de todos los apasionados de la cultura del vino, el gran museo de Briones: «El museo nunca fue un negocio; lo hicimos para repartir con el de 'arriba' lo que Él nos ha dado, que ha sido mucho, y la gente pudiera disfrutarlo. Pero no pasa nada [risas], ya echamos cuentas para que algo quede...». Son sus propias palabras. Así era Pedro Vivanco.

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