La Rioja

El mazazo del cierre de Altadis

El mazazo del cierre de Altadis
  • Aunque el temor a una nueva reestructuración estaba latente, la comunicación de que le había llegado el final a una empresa con 126 años de historia en la región resultó toda una fatídica sorpresa

El anuncio del cierre de la factoría riojana de Altadis cayó como un jarro de agua helada en la fría mañana del pasado 19 de enero a los 471 trabajadores de la fábrica situada en el polígono industrial de El Sequero, en término de Agoncillo.

Aunque el temor a una nueva reestructuración de la plantilla estaba latente, la comunicación de que le había llegado el final a una empresa con 126 años de historia en la región resultó toda una fatídica sorpresa. Tanto para el personal (que defendía que la planta de Agoncillo era mucho más rentable que otras europeas), como para el Gobierno regional (que incluso esperaba nuevas inversiones) y para la sociedad riojana en general.

Pero Imperial Tobacco (propietaria de Altadis desde el 2008) argumentó que con este plan trataba de «evitar la pérdida de eficiencia y competitividad de la compañía ante la compleja situación que atraviesa el mercado del tabaco en España y en otros lugares» y no estaba dispuesta a transigir. Quería ponerle el candado a esta histórica factoría el 30 de junio del 2016. Fueron semanas de movilizaciones, de declaraciones institucionales, de múltiples reuniones para acordar los términos de la salida y de recibir el apoyo de una sociedad, la riojana, que veía cómo agonizaba una de las industrias más grandes de la región y con uno de los mejores convenios económicos y sociales de la comunidad.

Se logró una prórroga hasta el 31 de diciembre. El pasado 30 de noviembre la tabaquera produjo su último cigarrillo, de la marca Fortuna. El 23 de diciembre cesó su actividad. De los 471 trabajadores a los que les vapuleó la noticia del cierre aquella fría mañana de enero, 141 se han prejubilado, 161 se han recolocado en otras áreas y empresas de este grupo tabaquero (147 de ellos se trasladan a la fábrica de puros y puritos de Santander) y 120 han permanecido hasta el final en la fábrica de Agoncillo. De éstos, 46 carecen de una solución laboral por ahora y una treintena iniciará el próximo 9 de enero el desmantelamiento de la factoría riojana.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate